7 jul 2010

Chaya Czernowin MAIM[water]





















Chaya Czernowin (1957-)
MAIM [water] for large orchestra, a quintet of soloists (with tuba as pre-recorded soloist) and electronics

1.- Maim zarim maim Gnuvim (strange water stolen water) 17:20
2.- The memory of water 08:31
3.- Mei mecha'a (water of dissent) 18:25
Konzerthaus Orchestra. J. Kalitzke, director.
Mode 219
Distribuye en España: Arsonal

De la música de Chaya Czernowin (Haifa, Israel, 1957) el aficionado venía teniendo conocimiento gracias a los múltiples registros por los que su obra se ha ido esparciendo. Tanto los sellos Col Legno -en la recopilación del Festival de Donaueschingen de 2002- como más recientemente NEOS -con la inclusión de una pieza suya en el amplio volumen Música Viva Festival 2008- y muy específicamente el sello Mode -con hasta cuatro registros monográficos- han permitido acceder a la creación de una compositora cuya intensa conexión con el lado más especulativo de la nueva música le hace permanecer muy ajena de los circuitos musicales globales y, por el contrario, muy presente en los grandes focos de la vanguardia centro europeos (Donaueschingen pero también MaerzMusik, Bienal de Munich o Wien Modern).

Czernowin es autora de uno de los trabajos más apasionantes que el teatro músical nos ha legado en época reciente. Pnima... ins Innere (2000) [Mode 169dvd] como Lost Highway de Olga Neuwirth adquiere un carácter más cinematográfico que operístico por medio del uso de la luz y de una expresión visual crispada y amenazante. Pero también es éste un trabajo en claro parentesco con otra obra de enorme relevancia en la música actual, Tragödia, de Adriana Hölszky. Si aquí, la autora alemana propone una trama pasional contada únicamente a través de la música y de una escena en la que los objetos sugieren un dantesco suceso, Czernowin en Pnima no llega a prescindir de la presencia física pero los intérpretes vocales son actores, no cantan. Las voces que les corresponden a los dos únicos protagonistas surgen ajenas a ellos, confiando a la orquesta un lugar primordial. Su impacto visual, emocional, estético en definitiva, la convierten en una obra llamada a perdurar considerablemente en el universo de la música de hoy, algo de lo que da buena cuenta la nueva producción presentada este mismo mes de julio en Sttugart.

Chaya Czernowin

Sin salir del sello norteamericano Mode, Shu Hai Practices the Javelin (Mode 117) es otro de los álbumes que nos dan pistas de una compositora mayor. En una pieza como Shu Hai mitamen behatalat kidon (1996-97) el material vocal que pone en juego Czernowin en manos de la experimentadora y cantante Ute Wassermann está en abierta relación con la poesía sonora y con el mundo de la text-sound composition. El universo de chasquidos, ruidos guturales y semántica volatilizada desplegado nos remiten a Jaap Blonk y a cierto Julio Estrada. No menos venturosa es Shu Hai in an orchestral setting (2000-01) donde, de nuevo disfrutamos con una Wassermann entregada al tono abiertamente avantgarde de la pieza en un conjunto en el que voz y orquesta dialogan en un ciclo abrupto, abiertamente provocador y de enorme musicalidad.

Es cierto que, en ocasiones, Czernowin se deja tentar por una excesiva mixtura, como en la ambiciosa Pilgerfahrten (2006-07) para locutor, coro juvenil masculino e instrumentos, pero incluso en una obra irregular como ésta, la autora deja su personal huella al proceder operando con el sonido de una forma dramática y contrastante. Sorprende saber que la creadora israelí es profesora de composición en el Conservatorio de San Diego (California), por cuanto su forma de encarar el hecho sonoro -netamente europea- la alejan del por otra parte fascinante mundo de la modernidad musical en USA.

En 2009 asistí con sumo placer al estreno en Berlín de la trilogía orquestal ...auf... (2005-07) de Mark Andre. Y aún reconociendo mi debilidad por los ciclos, ahora, con otro de idéntica envergadura en las manos, Maim de Czernowin, siento la misma satisfacción. El trabajo, de unos 45 minutos de duración, aborda desde una óptica instrumental el carácter físico y existencial del elemento agua y se entrecruza -por la sobrecogedora actualidad- con sucesos del mundo presente: El recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio y los acontecimientos del 11 de septiembre en Nueva York con la siguiente reacción bélica estadounidense.

Divivida en tres secciones, Maim comienza con Maim zarim maim gnuvim (en hebreo, Agua extranjera, agua robada), pieza que bascula sinuosa en el umbral entre sonido y silencio. La aportación de la electrónica parece decisiva en un discurso entre gaseoso y sólido, henchido de bordes acusados. Hay una evidente querencia por el modelo sonoro de un Helmuth Lachenmann, pero la compositora colorea más el pentagrama con la inclusión de instrumentos con la guitarra eléctrica -cuyas magníficas aportaciones las brinda el especialista Seth Josel- y del clave (a cargo de John Mark Harris). La titubeante colección de gestos instrumentales crea un efecto dramático devastador que colisiona con la relativa convencionalidad de The memory of water, segunda parada del tríptico. En ella glissandos y fuertes disonancias en los metales crean un telón de fondo sobre el que desarrolla este meditativo interludio con aire de adagio. Mei Mecha'a (El agua de la disidencia) concluye el ciclo con un discurso de sesgo dramático más acusado, donde la lógica del desarrollo se desenvuelve de forma más clara sin renunciar al tono de abstracta gravedad. Es éste un episodio que recopila y amplía lo expuesto para claudicar con un tono solemne, puntillista en el sentido weberniano del término y quedo, desapareciendo en medio de una bruma de sonido/ruido orquestal magistralmente organizado.

Audición: Maim zarim maim gnuvim

21 jun 2010

'Neither' de Morton Feldman (Teatro de la Zarzuela. Ciclo Operadhoy. Madrid)
















¿Es consciente realmente el mundo de la cultura española del milagro que obra cada temporada musicadhoy? En un país en el que la creación sonora de vanguardia siempre ha sido (y continua siendo fuera de Madrid) una rara avis, un temario que nadie quiere asumir, que una iniciativa tan personal como la que mantiene viva su mentor y casi mecenas Xavier Güell esté a punto de celebrar sus primeros 15 años de vida es toda una lección de compromiso y de pasión por difundir, por irradiar, por contagiar el entusiasmo por esa inmensa aventura que es la música culta de nuestro tiempo.

Desde mi condición de sevillano con sana intención migratoria a la capital he podido disfrutar por ahora de una mínima parte de lo que musicadhoy ha ofrecido en su historia, un sucinto botón de muestra suficiente como para haber logrado grabar en mi recuerdo algunas de las emociones más imborrables que me ha regalado la escucha en vivo de música actual.

Por obra y empeño de Güell y de su equipo (al que sólo cabe pedirle una mayor atención a la creación electroacústica y al primer minimalismo) han tenido lugar acontecimientos absolutamente históricos. Ciñéndonos a la escena y dejando aparte una interminable e importante nómina de conciertos instrumentales, en España se han estrenado títulos como Prometeo (Luigi Nono), La Passion según Sade (Sylvano Bussotti), Murmullos del páramo (Julio Estrada), Aura (José María Sánchez-Verdú), Das Mädchen mit den Schwefelhölzern (Helmuth Lachenmann) y a nivel de conciertos sinfónicos y de cámara, un ramillete que va de la integral cuartétistica de Scelsi y Lachenmann a conciertos orquestales con sus obras.

En definitiva y antes de que el Centro para la Difusión de la Música Contemporánea (CDMC) decidiera de una vez tomar las riendas de su proyecto -algo a lo que ha ayudado mucho su actual director, Jorge Fernández Guerra, y su moderna ubicación, el Auditorio 400 del MNCARS-, musicadhoy decidió que era el momento de permitir al oyente inquieto acceder a buena parte de la música escrita en la segunda mitad del siglo XX.

El último asombro al que ha dado luz Güell ha sido la puesta en escena de Neither, ópera o antiópera, monodrama o artefacto escénico de Morton Feldman que se ofreció los días 10 y 12 de junio en el madrileño Teatro de la Zarzuela. El director Peter Mussbach tenía por delante el reto de dar vida a un relato que carece de ella en términos dramatúrgicos, pues un único poema de Samuel Beckett sirve de base al antirelato que tejieron Feldman y el escritor irlandés.

A los pocos minutos de comenzar la música en un Teatro de la Zarzuela semivacío -no tanto por dejadez del público como por la necesidad de permitir el acceso únicamente a unas 300 personas por función- el pellizco de emoción se convirtió en pasmo. Mussbach prescinde de cualquier recurso narrativo y elimina la presencia física de la soprano. De este modo Pilar Jurado se ubicó en el foso, junto a la estupenda Orquesta de RTVE. En escena, un filtro, un espacio desnudo, humo, luces, sombras... "To and from in shadow from inner to outer shadow" (De un lado a otro en la sombra del interior al exterior de la sombra),  reza el texto. A ratos trabajo de videoarte (en la estela del filme One11, con música de John Cage y desarrollo visual de Henning Lohner), a ratos instalación sonora.

¿Prescinde entonces Mussbach de los resortes dramáticos de la música? En absoluto, antes al contrario éstos acaban quintaesenciados. Casi podría decirse que esta visión de Neither se vuelca hacia el lado más tenebroso, algo que también potenció el maestro Kwame Ryan (autor de una excelente versión discográfica en Col Legno) y que tuvo su correlato en la ejecución de los músicos, implicados al máximo y capaces de dar con el tono apesadumbrado y mórbido que piden ciertos pasajes. A este respecto la intervención de los percusionistas fue decisiva, rubricaron el sonido Feldman, cada aporte suyo era recibido en la escucha con verdadero alborozo. [¿Cuando los próceres de RTVE se darán cuenta que la obligación de una orquesta como éste ha de ser, como bien se entiende en el resto de Europa, la difusión de la nueva música y no la reiteración de los lugares comunes del repertorio romántico?]

La decisión de ubicar al público en las últimas filas del patio de butacas sirvió además para aumentar la sensación de extrañeza ante lo que se nos ofrecía pues repentinamente las 15 primeras hileras de asientos vacíos se convertían en parte indisoluble de la escenografía.

Justamente para invertir la percepción de distanciamiento, Mussbach nos permitió volver a disfrutar tras el intermedio de un segundo pase. En esta ocasión situándonos en el mismo escenario. Ahora sí, la sensación de formar parte de una instalación era plena. A nivel perceptivo el experimento funcionó ejemplarmente haciéndonos disfrutar de un hermoso Teatro de la Zarzuela completamente vacío, convirtiéndonos en protagonistas callados de una representación aún más inquietante que en la primera parte. Las luces proyectadas sobre las galerías, el humo que invadía todo el escenario y la lluvia de confeti final duplicaban aún más el carácter de experiencia orgánica. Acaso por el alto número de estímulos concentrados en esta segunda exposición de la obra de Feldman/Mussbach, a nivel musical nos quedamos con la primera versión. Un trabajo minimal y conceptual, una proposición de un radicalismo artístico absolutamente aplastante, una lección de cómo la emoción puede prender desde el vacío.

Otra lección la dieron los músicos, ocultos en el foso y decididos a no romper el extraño ritual con un saludo al uso. Ni tan siquiera al final se hicieron visibles. Los aplausos, como contagiados por las dos horas de parquedad feldmaniana, fueron concentrados y breves. Nadie rompio el ambiente con un bravo decimonónico. Merecieron una tonelada, ellos y quienes hacen posible este ciclo genial.

Audición: Neither (primera sección). P. Hoffmann, soprano. Bayerischen Rundfunks. K. Ryan, director 

16 jun 2010

Chorro de luz. Descarga los programas (VIII)

Con frecuencia irán apareciendo en la web enlaces para descargar las ediciones del programa dedicado a la música de vanguardia Chorro de luz, que cada lunes a las 17.00h (y viernes en su repetición a las 15.30h) se emite en directo en Radiópolis (98.4 FM en Sevilla) y también en Internet.


Chorro de luz 25 (Novedades electrónicas) (150310)
Jocelyn Robert: Psaume
Jocelyn Robert: Dumpster diving in the soundmuseum backyard
Francis Dhomont: Brief an den vater
Lionel Marchetti: Knud un nom du serpent
Enlace para descarga: http://www.megaupload.com/?d=Z8XUH6CU

Chorro de luz 26 (220310)
Tomás Marco: Escorial
Luis de Pablo: Frondoso misterio
Enlace para descarga: http://www.megaupload.com/?d=JVWS6CWG

Chorro de luz 27 (El clave hoy) (290310)
Iannis Xenakis: Naama
Paul Whitty: Seven pages / Seven pages 2
Paul Dibley: INV III
Paul Newland: 3-4
Sohrab Uduman: Breath across autumnal ground
Sam Hayden: scintilla
Enlace para descarga: http://www.megaupload.com/?d=4UGJ599D

Chorro de luz 28 (Nuevas músicas I) (050410)
En compañía de Luis F. Rodríguez Romero
Obras de Vangelis, Kitaro, Klaus Schulze, Tangerine Dream, Neuronium y Jean Michel Jarre
Enlace para descarga: http://www.megaupload.com/?d=2V2PEV6Q

9 jun 2010

José Manuel López López, 'Conciertos'




















José Manuel López López (1956-)
1.- Concierto para piano y orquesta (2005) 17:43
2.- Concierto para violín y orquesta (1995) 18:05
3.- Movimientos para dos pianos y orquesta (1998) 13:14
Alberto Rosado, piano. Ernst Kovacic, violín. Juan Carlos Garvayo, piano.
Deutsches Symphonie Orchester Berlin Johannes Kalitzke, director
Kairos (0013022)
Distribuye en España: Diverdi

Partamos de una confesión. Desde la audición en vivo, a cargo del Ensemble Court-Circuit (Sevilla, 1998) de la temprana pieza Lituus (1991) para cuarteto de vientos y electrónica ninguna de las obras que posteriormente he podido conocer de José Manuel López López (Madrid, 1956) ha conseguido despertar en mí una adhesión inquebrantable a su, por otra parte meticuloso, quehacer compositivo. Entre medio han llegado audiciones de diversas partituras como la estilizada ópera de cámara La noche y la palabra (2004), la guerreriana y fulminante Rhea (1993), la sinuosa y descriptiva El arte de la siesta (2005) o la xenakiana y presagiadora de lo que luego veremos, Hybris (2002).

El track 1 de este, digámoslo ya, formidable registro que nuevamente nos presenta Kairos en colaboración con Caja Madrid, produce ya en su primera escucha pasmo y estupefacción ante el descubrimiento de una creación -permítaseme la maximalización- llamada a instalarse en el top ten de la música contemporánea española. Se trata del Concierto para piano y orquesta (2005) un trabajo henchido de hallazgos internos, una obra que combina ese gusto por la experimentación tímbrica tan habitual en la música de López López (y que lo pone en franca cercanía con los herederos hoy de la escuela espectral francesa) y que, y es ahí donde reside la novedad, mira desde una óptica absolutamente personal a otro tipo de referencias: desde el estructuralismo de Stockhausen a la especulación instrumental de un Lachenmann alcanzando una mixtura que remite, por sus complejas asociaciones instrumentales, a la música electroacústica.

    José Manuel López López

Alberto Rosado, quien ya ha dejado muestra de su maridaje con la obra de López López en el disco del sello Verso consagrado a su música para piano, aborda aquí la intrincada escritura del teclado ayudado por un manipulador que 'prepara' el piano en vivo procediendo, en la extensa primera sección, apagando resonancias y trayendo a primer plano el carácter ruidista (casi de mueble), de un instrumento del que también se pretende destacar el aspecto fugaz de unas notas que nos llegan en cascada, con un fortísimo componente percutivo.

Según explica el también compositor Horacio Vaggione en las notas de la carpetilla del cedé, en lo que concierne al tratamiento orquestal, éste la mayor parte del tiempo "es inarmónico y fuertemente transitorio". "...de una energía que deriva de un planteamiento granular [conectando así con la ya citada Hybris], en el cual una pluralidad de sonidos breves asocian sus coloraciones y sus atributos morfológicos, aglutinándose en figuras musicales de diversos tamaños", continúa. Es así como este auténtico artefacto sonoro evoluciona ora contrayéndose ora expandiéndose a través de un discurso totalmente desgajado de cualquier lógica (clásica) de concierto.

Fractales y multifónicos son otros de los elementos que toma López López para cincelar una partitura radical en concepto y en resultado sonoro cuyo estreno permanece inédito en España. Las enigmáticas notas aisladas con las que finaliza el Concierto -de una forma completamente antagónica con respecto al inicio- parecen sugerir la pregunta de siempre: ¿Cuándo una pieza de la calidad y el impacto de ésta podrá encontrar acomodo en las salas de concierto? Por el momento, el hecho de que los responsables de la grabación sean la Deutsches Symphonie Orchester Berlín y el director Johannes Kalitzke debería asegurar, al menos, su difusión en los más avanzados circuitos de la música nueva en Centroeuropa, lugares donde una creación como ésta se saludará, seguros estamos de ello, con alborozo.

Es de desear que el lenguaje de López López en el futuro continúe desarrollandose en el sentido que marca su Concierto para piano. Las otras dos piezas del registro, el Concierto para violín y orquesta (1995) y Movimientos para dos pianos y orquesta (1998), sin carecer en modo alguno de interés sí que se encuentran en un peldaño inferior con respecto al riesgo y a la originalidad que asumen sus respectivos discursos.

No obstante en la obra concertante para violín, el compositor recurre al análisis espectral y vuelve a tender puentes con la sonoridad del laboratorio electrónico. Escrito en único trazo tiene también el discurso un fuerte componente físico, órganico y aunque el violín desarrolla una cantilena prácticamente continua, tampoco se guarda aquí la jerarquía tradicional de diálogo del concierto decimonónico. Ambos entes, solista y orquesta, parecen querer aunarse en una sola voz, un paisaje sonoro en el que la forma no impide apreciar un resultado que guarda muchas de las poética esencias que López López ha ido destapando hasta la fecha.

Desde su estreno en 1999 en el Festival 'Música' de Estrasburgo, Movimientos (1998) ha merecido una relativa suerte en concierto. Se combina en ella una duración muy asequible (alrededor de 14 minutos) y la confluencia en el escenario de dos pianistas (aquí Alberto Rosado y Juan Carlos Garvayo) y una orquesta sinfónica. La obra, que se erige como un rítmico y asimétrico homenaje a Stravinsky, evoluciona a través de una narracción abstracta y nerviosa, con una multitud de timbres expandidos en todas direcciones y con un cuerpo solista que se integra y se escinde con aparente facilidad del entramado sinfónico. Las densas texturas de la obra, la simplicidad del hoquetus inicial y el empleo de instrumentos (complementos) resonantes de los solistas -glockenspiels, víbrafonos, cortinas metálicas- pueden recordar parcialmente al Stockhausen de Mantra. Escuchada en conjunto, estos Movimientos parecen ponernos en la pista de lo que oímos al comienzo, una síntesis mayor, un Concierto para piano y orquesta verdaderamente importante y sugestivo. 

Audición: Concierto para piano y orquesta (2005)

27 may 2010

Zeitkratzer: John Cage y James Tenney [Old School 1 y 2]
















¿Se puede ser calificado de outsider en el campo de la música experimental? ¿No lo son casi por definición todos los que a ella se dedican? En el ámbito de la modernidad parece que siempre hay un lugar disponible para el más difícil todavía, para la penúltima pirueta. Así lo demuestran con su existencia misma los miembros del conjunto Zeitkratzer (en traducción literal, rascadores del tiempo) fundado en 1999 por Reinhold Friedl y radicado en Berlín aunque con músicos provenientes de diferentes geografías europeas.

Hasta la fecha la heterodoxia de sus planteamientos les han llevado a abordar versiones de clásicos del rock experimental como Metal Machine Music de Lou Reed, han realizado adaptaciones al campo mixto del conjunto instrumental de creadores del noise como Merzbow (Crack Groove) y hasta han reivindicado a Iannis Xenakis a través de un orgíastico y virulento artefacto sonoro titulado Xenakis [a]live! Por el camino también han firmado colaboraciones con artistas del universo del avant techno como Keiji Haino y Carsten Nicolai, indagaciones de desiguales resultados pero de incontestable atrevimiento.

A lo largo de su andadura no han renegado de la "escolástica" de la música académica abordando obras de  John Cage, Alvin Lucier y Karlheinz Stockhausen entre otros. Les faltaba sin embargo superar la pincelada, el apunte, y plasmar en conciertos específicos y en formato discográfico su aporte a la etiqueta ¿académica?, compartimiento que guarda, y mucho hemos defendido aquí esta idea, esencias más provocadoras y fulminantes que las que emanan de artistas posicionados con un pie en la creación pura y con otro en el flanco del neopop.

Ahora Zeitkratzer ha inaugurado una línea de cedés que ha dado en titular [old school], una colección que contará, por el momento, con cuatro registros de los que ya han sido editados dos, dedicados a John Cage y a James Tenney y aguardan otros dos llamados a publicarse a lo largo de 2010 consagrados a Alvin Lucier y a Morton Feldman. En total cuatro nombres de dorada importancia adscritos a la contemporaneidad norteamericana, representantes de unas formas de concebir el sonido -más libres y menos limitadas por estructuras compositivas fijadas-, con las que se sienten más identificados este colectivo de músicos muy dados a experiencias colindantes con la improvisación y el noise.















John Cage (1912-1992)
1.- Four6 30:00
2.- Five 5:00
3.- Hymnkus 30:00
Zeitkratzer
Zeitkratzer Records (zkr0009)

El primer álbum, dedicado a John Cage (1912-1992), alberga tres composiciones firmadas por el compositor en los últimos siete años de su vida. Son Four6 (1992), Five (1988) e Hymnkus (1986). Las dos primeras forman parte de la colección de Number pieces (1987-1992) a las que Cage dedicó buena parte de sus últimos esfuerzos compositivos. En ellas propone al auditor una percepción descentrada, oblicua (si empleamos el término predilecto de la musicóloga y gran conocedora de Cage, Carmen Pardo), una escucha a través del tiempo que tan pronto puede ser atenta como descentrada.

Five, pero especialmente Four6 (dada la generosa realización que aquí se nos ofrece, 30 minutos exactos) son composiciones alineales que no pretenden por tanto una recepción lineal. "No se trata de entender nada, hay que sumergirse en el sonido", anotó Cage. Es por ello que nuestra atención puede aumentar o disminuir en función de los acontecimientos que sucedan a lo largo de la música, una música que jamás es fija y cuya duración es indeterminada, al igual que lo es la instrumentación y la ordenación de los sonidos que Cage anotó en la partitura.

Un material así en atriles de un grupo iconoclasta como Zeitkratzer es, de antemano, una sugerente proposición. Escuchados los resultados el acercamiento de estos músicos a las partituras numéricas cageanas están al mismo nivel interpretativo que otras grabaciones señeras de conjuntos como el Ives Ensemble, The Barton workshop o las conjunciones de intérpretes que propone el sello OgreOgress. La diferencia estriba en la maleabilidad con la que los alemanes abordan a Cage.

El equilibro entre indeterminación y aparente control que ofrecen estas piezas permite a Zeitkratzer destapar una sonoridad de amenazante agresividad, de perfiles industriales, hecha más de roces que de sonidos convencionales. Dando muy poca tregua al silencio -principal diferencia con sus competidores discográficos- su Cage se nos aparece en la escucha más marmoreo y compacto que nunca. Un Cage de enorme severidad (como bien ha de entenderse su música, alejada de ese aparente y dañino lúdico-cómico barniz con el que algunos se empeñan en revestir su agudo e inteligente pensamiento).

Hymnkus es una de las composiciones menos transitadas del Universo Cage. Su título alude a los términos 'himno' y 'haiku', el primero se refiere a los versos que se repiten, y el segundo a las silabas que integran cada verso, en clara referencia a las composiciones poemáticas japonesas. Cage, como era su hábito, consulta el I Ching para determinar los diferentes parámetros musicales, dando al final con una creación henchida de sugerencias, de sonoridades apuntadas y gravitatorias. Aquí Zeitkratzer aprieta la tiza y da con una interpretación nuevamente seca y estática donde la ordenación de los elementos sonoros adquiere un mayor enfásis que el cromatismo al que da lugar la combinación de los mismos.

Audición: Hymnkus (1986)
















James Tenney (1934-2006)
1.- Critical Band 17:14
2.- Harmonium #2 19:44
3.- Koan: Having Never Written A Note For Percussion 10:22
Zeitkratzer
Zeitkratzer Records (zkr0010)

James Tenney (1934-2006) fue una de las figuras musicales estadounidenses más relevantes en cuanto que compositor, director, intérprete, investigador y profesor, todo un aventurero sonoro en cuyas piezas simultaneó electroacústica e instrumentación tradicional, aleatoriedad y sistemas enormemente estructurados. La aportación que a su catálogo discográfico (por fortuna en constante crecimiento y con una decena de referencias de gran valía) hace Zeitkratzer es de absoluta referencia por cuanto que rubrican sendas versiones de Critical Band (1988) y Harmonium #2 (1976) que desbancan a su escasa competencia.

No así es el caso de Koan: Having Never Written A Note For Percussion (1971) donde seguiremos prefiriendo el registro de Matthias Kaul en Hat Art que el presente debido al percusionista Maurice de Martin, más centrado en la ostigación del caudal sonoro que acaba descontrolándose hacia el final que en la exploración en crescendo del tam tam que propone el primero.

De Wikipedia: "Las bandas críticas son rangos de frecuencia dentro de los cuales un tono bloquea la percepción de otro tono. Ocurren porque una onda que estimula la membrana basilar perturba la membrana dentro de una pequeña área más allá del punto de primer contacto, excitando a los nervios de toda el área vecina. Por lo tanto, las frecuencias cercanas a la frecuencia original no tienen mucho efecto sobre la sensación de la fuerza del sonido, incluso si se dobla el volumen del sonido. La sensación de volumen no es afectada de esta manera cuando se suma a la mezcla una frecuencia fuera de la banda crítica". Este concepto científico, definido por Harvey Fletcher en la década de los 40 del pasado siglo, es la premisa de Tenney para elaborar la pieza Critical Band.

En ella los músicos de Zeitratzer operan coloreando casi imperceptiblemente durante los primeros minutos un tono con otros similares dando al final con un sonido convulso, virulentamente radical, transido de abstracto academicismo y de una profundidad muy cara al post-rock. Nuevamente la concepción cuasi guerrillera de estos intérpretes permite erigir la ejecución de una obra que bajo su mirada adquiere sorprendentes perfiles. Es por ello mismo, por su riqueza heterogénea, por lo que resulta muy estimulante acudir tras la audición de esta propuesta a otra protagonizada por el mismo autor, James Tenney, con otros músicos, el también formidable y antagónico por cerebralista Barton Workshop en la referencia del sello Mode (185) Melody, Ergodicity and Indeterminacy.

Si hay un compositor al que le interesara disolver los protagonismos individuales dentro del conjunto musical ese es James Tenney quien en una obra como Harmonium #2, como en toda la serie, demanda a la vez la máxima implicación y el  mayor despojamiento del concepto de solista. Escrita para instrumentación variable supone una de las primeras exploraciones del autor en el campo de los acordes y los intervalos posibles (puros o naturales) en la entonación justa. El armazón teórico también es perceptible en el resultado (algo que no siempre sucede) y que en este caso concreto no es más que un acicate para comprobar cómo desde una concepción altamente intelectualizada del hecho sonoro puede llegarse, cuando por medio hay mensajeros del calibre de Zeikratzer, a resultados notablemente arrebatadores.

Audición: Critical Band (1988)

15 may 2010

Ciclo de Música Contemporánea 2010 (Teatro Central. Sevilla)

El Teatro Central de Sevilla.

Compilo en las siguientes líneas las diferentes críticas que he ido publicando en El Correo de Andalucía durante los pasados meses al respecto del Ciclo de Música Contemporánea del Teatro Central de Sevilla (que tiene su casi exacto reflejo en las respectivas jornadas del Teatro Alhambra de Granada). Hay una notable ausencia: la reflexión sobre el nutrido programa que el Ensemble neoArs presentó el 14 de abril de 2010 con obras de, entre otros, Enrique Busto, Iluminada Pérez Frutos y Francisco Javier Quintero. En él se pudo admirar, además de las excelentes maneras interpretativas de este prometedor conjunto, el magisterio que compositores como José María Sánchez-Verdú y Mauricio Sotelo vienen ejerciendo sobre las nuevas generaciones. Mi relativa vinculación con aquella jornada me hizo optar por no ser yo quien reseñara la ocasión. Por lo demás, y como puede deducirse al hilo de los siguientes textos, los responsables del ciclo Manuel I. Ferrand y Ángel Aparicio parecen haber retomado el timón perdido del encuentro con unas propuestas, las de este año, menos generosas en número, pero más concentradas en la difusión de la nueva música, sin contaminaciones gratuitas del pop, el jazz o las nuevas músicas que nada aportan a un encuentro como este, prácticamente único en sus características del que disfruta la ciudad de Sevilla.

Del piano y otros excesos gimnásticos. Carles Santos. 03/03/2010
Crítica del concierto que Carles Santos ha ofrecido en el Teatro Central de Sevilla inaugurando el Ciclo de Música Contemporánea 

En sentido estricto nunca se había escuchado una manta de repetidos aplausos en la historia del Ciclo de Música Contemporánea del Central. No al menos cuando se ha programado música de vanguardia en lugar de devaneos poperos. Anoche Carles Santos tocó dos propinas y pudo haber caído alguna más. El público, formado por fieles del encuentro, entusiastas del valenciano y universitarios, cayó rendido ante el piano musculoso, virtuoso y lleno de excesos de este grande del teatro y la música.

En No al no Santos reinvidica la vanguardia, al menos su vanguardia, la que él tanto defendió en la década de los 70 como pianista. Su música hoy, pese a todos los ecos de los trabajos de Steve Reich, Michael Nyman o Wim Mertens que quieran buscársele, es poderosamente propia. No ha claudicado ante la posmodernidad, no se ha amilanado. No lo hemos perdido. Sigue vivísimo.

Santos fue trenzando una composición fuertemente repetitiva donde cupieron resonancias del piano minimalista, del piano teatral de la performance, del piano estructural de los años severos de la contemporaneidad. Y durante todas las secuencias él: martilleando una melodía con puños, insistiendo acordes con una pelota sobre las teclas, precipitando fortissimos y pianissimos, poniendo la coda, el Do de pecho final con la mismísima tapa del piano. El premio: Bujaraloz by night, hit de Santos, número 1 de la lista de éxitos de la modernidad española. Un concierto para el recuerdo

Música refrescante. Ensemble Orquesta de Cadaqués. 17/03/2010
Crítica del concierto que el Ensemble Orquesta de Cadaqués ha ofrecido en el Teatro Central con música de Charles, Del Puerto y Maxwell Davies

¿Quien lo diría? Una pieza de la más rabiosa vanguardia como las Ocho canciones para un rey loco (1969) de Peter Maxwell Davies sigue sonando hoy plena de efectividad cuando es servida en una interpretación portentosa, como la que ofreció anoche en el Central el Ensemble Orquesta de Cadaqués, un valioso conjunto clásico que se está revelando como un formidable vehículo para la difusión de la nueva música.
Y si buena parte de su éxito se debió a la interpretación –en todo el sentido de la palabra– del barítono Leigh Melrose –¡cómo se nota su formación en la escuela teatral inglesa!–, que vivió y transmitió el máximo de esta fiera y heterogénea partitura, no es menos razón que Jaime Martín, el director de la formación, se desenvolvió con una naturalidad desarmante en estos difíciles pentagramas. Su gesto conciso y certero se acompañó en todo momento de una respuesta afilada de los estupendos músicos del conjunto, donde sobresalían importantes personalidades como la del pianista Ananda Sukarlan, el percusionista Miquel Bernat y el clarinetista Salvador Salvador, todos ellos especialistas en la ejecución de música contemporánea.

De David del Puerto nos llegó 1/6 Plugged (2008) una original composición para guitarra eléctrica y conjunto en la que el creador intervino, sorpresivamente, como solista. No es una música redonda y sus primeros compases son francamente mejorables, pero el empleo del instrumento como sintetizador y los paréntesis estáticos en los que la guitarra es abordada como generador de un sonido masivo y planeante –en la estela de Glenn Branca– la hacen disfrutable. Unstable surface (2004) de Agustí Charles fue un ejemplo de la escritura escolástica, con climax bien planeado, pero muy lastrada por el pasado.

Esencial Carter. Cuarteto Pacifica. 24/03/2010
Crítica del concierto que el Cuarteto Pacífica ha ofrecido en el Teatro Central con obras de Elliott Carter

Es Elliott Carter (1908) el gran compositor clásico vivo? Posiblemente. No es –no lo ha sido nunca– ni el más vanguardista ni el más conservador y, justo por ello, se ha erigido en una figura seminal en la historia de la música del siglo XX y aun del XXI. Increible, todavía sigue componiendo, baste indicar que su primera y única ópera hasta ahora –What’s next?– la gestó con 99 años.

El nortamericano Cuarteto Pacifica hizo su debut en España con un programa en el que emparejó el Primer (1951) y el Quinto (1995) Cuarteto de Carter. Entre uno y otro por más que medien años la evolución estética ha sido tranquila y casi podría afirmarse que el Primero es mas agitado y arisco que el punzante y extendido Quinto.En un caso u otro ambas son grandes obras cuyo vigor y poder comunicativo es más que suficiente como para concitar la emoción. En ello se empeñaron los cuatro instrumentistas del Pacifica con unas versiones robustas, henchidas de contrastes y con un ejemplar lucimiento de cada voz sin que se resintiera la labor de conjunto que siempre ha de primar.

A pesar del beneplácito del propio Carter hacia estos músicos, el Cuarteto Arditti sigue reinando en este repertorio, revistiendo de mayor modernidad y acidez estos pentagramas. Pero el lujo que supuso tener en Sevilla a esta incipiente formación “made in USA” quedará como un gran acierto en la historia del Ciclo de Música Contemporánea. Al otro lado del Atlántico, Carter puede sentirse orgulloso: cada vez hay más intérpretes que defienden su creación.

Chispazos energéticos. Amores Grup de Percussió. 07/04/2010
Crítica del concierto que el Grupo Amores ha ofrecido en el Teatro Central dentro del Ciclo de música contemporánea con obras de Stockhausen, Xenakis y Zappa

Si hay un instrumento que caracterice mejor que ningún otro la música del siglo XX ese es la percusión. Por eso nunca debería faltar en el Ciclo de música contemporánea del Central ningún año un ensemble consagrado a estos instrumentos. Si en 2009 lo visitaron Los Percusionistas de Estrasburgo con un programa carente de todo interés, este ha sido el valenciano Grupo Amores el encargado de poner la nota percutiva.
No obstante, y aunque la altura interpretativa fue del máximo nivel, las obras elegidas bien podrían haber sido otras. ¿Qué es eso de una versión propia de Okho, de Iannis Xenakis? ¿A qué justificación obedece tocarla con bombos en vez de con los djembes solicitados por el compositor? Se perdió así gran parte de su encanto sonoro por mas que los miembros de Amores la ejecutaron con total convicción, coordinación y con una sencilla pero correcta puesta en escena.

Con Stockhausen se vivieron momentos mágicos. Ojalá Amores pueda presentarnos alguna vez la obra zodiacal Tierkreis en su integridad, y no una selección de tres números. La percusión, junto con las cajas de música, es el ámbito adecuado para el desarrollo de esta pieza que se mueve en el terreno de la ensoñación. 
La versión de los valencianos es, de lejos, una de las más hermosas que ha conocido una partitura que no demanda ni la exageración con la que la abordan algunos grupos ni la concreción severa de otros solistas.

Programar a Frank Zappa no deja de ser una concesión al público joven. La música del rockero, más allá de su aparato rítmico, no tiene interés. La Suite Zappa que ofrecieron -un invento de Amores- funciona bien, tiene chispazos de energía (duelo de marimbas, teclado midi) pero en otros da la sensación de estar asistiendo a un híbrido inconexo que tanto suena a Zappa como a Pink Floyd o Pat Metheny.

Clásicos retadores. Zahir Ensemble. 05/05/2010
Crítica del concierto que Zahir Ensemble ha ofrecido en el Teatro Central con obras de Boulez, Sánchez-Verdú y Antheil.

Desde 1953 hasta 2010, cuenten ustedes los años que han tenido que transcurrir para que El martillo sin dueño, una de las obras centrales de la música del siglo XX, debida a Pierre Boulez, conociese su estreno en Sevilla. Son oportunidades como éstas las que hacen brillar y dan su razón de ser a un Ciclo de Música Contemporánea, el del Teatro Central, que este año está dando unos frutos añorados durante mucho tiempo.
El conjunto sevillano Zahir Ensemble ejecutó una versión de radical concisión, imbuída quizás por la primera e histórica grabación que el propio Boulez realizara para la CBS. Más de medio siglo han pasado por estos pentagramas y en todo este tiempo, su sonido, de un feroz estructuralismo, sigue inmáculo y radical. La mezzo Marie-Annick Beliveau contribuyó a la dicha del éxito pese a un timbre de irregular gusto.

De sesgo estético opuesto, el Ballet Mecánico de George Antheil, escrito en 1924, es una oda al futurismo, también a una modernidad que pasaba por el elogio de la Revolución Industrial, del más difícil todavía. Con ecos presagiadores del ulterior movimiento repetitivo, la partitura, inmensa (con pianos, percusiones, pianolas, hélices de avión, sirenas...), se benefició de una interpretación vertiginosa, con el acento puesto muy específicamente sobre su cariz minimalista, calibrando soberbiamente el plano melódico y el puramente rítmico, y llevando el sonido al máximo paroxismo mientras que en la pantalla era proyectado el filme original del artista plástico Fernand Leger. 

Dos mundos contrapuestos, el de Antheil y el de Boulez, dos aventuras clásicas que permanecen vivas y retadoras. Dos ejemplos sin parangón de la inmensa aventura estética y emocional que depara la música de vanguardia.

Un ADN nuevo. Taller Sonoro. 13/05/2010
Crítica del concierto que Taller Sonoro ha ofrecido en el Teatro Central clausurando el Ciclo de Música Contemporánea con obras de Neuwirth y Romitelli

Punto y final del Ciclo de música contemporánea del Teatro Central. Una obra ambigua, multicromática, erizada, heterogénea, psicodélica y luminosa como el Professor Bad Trip de Fausto Romitelli (1963-2004) resume en sí misma la gozosa experiencia de la música de vanguardia. Ajena a escuelas, distanciada de dogmatismos, el compositor italiano inventó en sus 45 minutos de duración un nuevo ADN de la contemporaneidad, un lenguaje energético y con sutiles ecos del rock que permitió alumbrar esta obra, la que mejor resume el lenguaje romitelliano.

Taller Sonoro, que celebra 10 años de compromismo con la música de hoy, se acercó a ella con un compromiso encomiable. Volvieron a demostrar que sus atriles se nutren de un puñado de excelentes músicos capaces de afrontar un reto como este. Sin embargo, ante una partitura así habría que pedirles un ir más allá de las notas. Su Professor Bad Trip quedó bien dicho, pero precisó de una mayor dosis de sugerencia, de lisérgico derroche de sonido.

A la música le faltó fluidez y densidad, un binomio certero para dar con el punto de vitriólico paisaje urbano que define las notas de Romitelli. Acaso para ello Taller Sonoro debería plantear la posibilidad de invitar a un director profesional que haga algo mas que clarificar compases y entradas, algo válido en según que partituras, pero insuficiente si además de leer se aspira a aportar ese chispazo de personalidad que piden a gritos artefactos sonoros como este Professor.

Comenzó el programa con Fondamenta, irregular partitura de la compositora Olga Neuwirth, un nombre importante del ámbito de la música actual. El tono especulativo y dubitativo de los pentagramas quedó aquí algo desvaído ante una ejecución nuevamente plausible pero falta de ese ambiente quedo y entrecortado de su música.

6 may 2010

Chorro de luz. Descarga los programas (VIII)

Con frecuencia irán apareciendo en la web enlaces para descargar las ediciones del programa dedicado a la música de vanguardia Chorro de luz, que cada lunes a las 17.00h (y viernes en su repetición a las 15.30h) se emite en directo en Radiópolis (98.4 FM en Sevilla) y también en Internet.


Chorro de luz 22 (Monográfico Peter Adriaansz) (220210)  
Nu descendant un Escalier for reeds, trombone, percussion, guitar & piano  Wave 3 for amplified EBOW piano & sinetones
Wave 13 for variable ensemble of treble instruments, sinetones & waves  
Wave 7 for amplified, variable ensemble & live delay
Wave 11 for variable ensemble of treble instruments, sinetones &  waves
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Chorro de luz 23 (010310)
Entrevista a Juan García Rodríguez, director de Zahir Ensemble
J. M. Sánchez-Verdú: Ed e subito sera (Giorno Doppo Giorno)
J. M. Sánchez-Verdú: Kitab 3
A. Schoenberg: Suite Op.29 (II Movimiento)
C. Santos: Bujaraloz by night
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Chorro de luz 24 (150310)
Entrevista al compositor Juan Cruz Guevara  
Niké para percusión  
Exempeda para acordeón  
Elohim para orquesta
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18 abr 2010

Chorro de luz. Descarga los programas (VII)

Con frecuencia irán apareciendo en la web enlaces para descargar las ediciones del programa dedicado a la música de vanguardia Chorro de luz, que cada lunes a las 17.00h (y viernes en su repetición a las 15.30h) se emite en directo en Radiópolis (98.4 FM en Sevilla) y también en Internet.

Chorro de luz 19 (Monográfico Ferrucio Busoni) (010210)
Conversación con el catedrático de Filosofía José Luis López López
F. Busoni: Bagatelas Op. 28 para violín y piano
F. Busoni: Fragmentos de Turandot y Doktor Faust
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Chorro de luz 20 (080210)
Luigi Dallapiccola: Canti di Prigiona (Oración de María Estuardo)
Luigi Dallapiccola: Piccola Musica Notturna
Paolo Perezzani: Primavera dell'anima
Goffredo Petrassi: Séptimo Concierto
Luciano Berio: Thema (Omaggio a Joyce)
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Chorro de luz 21 (Novedades discográficas) (150210)
Roger Reynolds: imAge/piano
Jammes Tenney: Spectrum 8
Beat Furrer: recitativo
Henk Badings: Génesis
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7 abr 2010

Peter Ablinger, 'Voices and Piano'



















Peter Ablinger (1959-)
1-19.- Voices and Piano (since 1998) 75:50
for piano and loudspeaker
Nicolas Hodges, piano
Kairos (0013082)
Distribuye en España: Diverdi

He aquí un compositor difícil. Si por ello se entiende acepciones como ‘poco accesible, críptico’. ¿Es siempre así la música contemporánea? En modo alguno, inestable sí, arriesgada también, pero detrás de cada escollo aguarda (casi siempre) una grata experiencia. La aventura de la escucha. El austriaco Peter Ablinger (1959) no pone las cosas fáciles. No tendría por qué ser de otro modo pero en su caso la propuesta habitúa a ser siempre especialmente arisca.

Antes de este cedé que ahora presenta Kairos, el sello Mode publicaba una selección de su ciclo para guitarra eléctrica y CD. 33-127 (2002) es, digámoslo ya, una de las invitaciones discográficas más crispadoras de los últimos años. En ella, Ablinger contrapone una sencilla escala inamovible en la guitarra con pequeñas, atomizadas explosiones de ruido. El desarrollo, por inexistente, y la simplicidad extrema de los materiales en juego exigen una voluntad grande al auditor, quien asiste pasmado e inquieto a un recital que parece no tener principio ni fin.

Los comienzos del músico ya parecen situarnos ante una personalidad culturalmente compleja: practicó la electrónica experimental, el minimalismo y la música concreta, cursó estudios con dos importantes nombres de la facción más cerebralista de la vanguardia europea –Gösta Neuwirth y Roman Haubenstock-Ramati– y ha trabajado arduamente con el ruido pensado simbólicamente, para poder significar y representar conceptos tan dispares como el caos, la energía, la entropía, el desorden, la protesta y la destrucción.

Peter Ablinger

Buena parte de estos conceptos están presentes en primer plano en el excelente disco que Ablinger publicó en el sello discográfico de la compositora María de Alvear World Edition. Weiss / Weisslich (1992-96) partía de una indagación ecoacústica (la naturaleza es otro interés principal de Ablinger) en la que el ruido blanco provenía de la interacción microfónica en grandes espacios abiertos insertos en bosques. De las diferentes situaciones sonoras provocadas por elementos como la agitación del viento sobre las copas de los árboles y el agua nacía después la pieza con la que se abre el cedé, convenientemente modificada, y que posteriormente se integraba en la composición, cercana al concepto de drone music por la total continuidad que propone Nerz und campari, fiel reflejo de la concepción de Ablinger para quien "la música no es un lenguaje si no una sucesión de eventos en continua condensación y transformación".

Otro escalón discográfico lo propuso un temprano registro de Kairos. En él el compositor austriaco presenta una de las creaciones mayores de su catálogo, Quadraturen IV (autorretrato con Berlín) (1995-98) para ensemble y cd. En ella el músico se entrega a la elaboración de un sonido minado de aristas, grotesco por momentos, en donde el campo instrumental lucha contra unas sonoridades electrónicas que parecen dibujar un apocalíptico Berlín. Resulta curioso comprobar en el mismo cedé, como la más temprana Der Regen, das Glas, das Lachen (1992) presenta un lenguaje todavía en formación, con reminiscencias de la escuela espectral -algo bastante ajeno al Ablinger posterior- pero ya con una orografía palpitante, presagio de la violenta ruptura que luego sufriría su música.

Y asi llegamos al más reciente registro Voices and piano, título de un ciclo para piano y altavoz en desarrollo que el músico viene componiendo desde 1998. 19 piezas son las que el pianista Nicolas Hodges ha seleccionado. A cualquier efecto es conveniente señalar el esmerado e interesante análisis que el musicólogo José Luis Téllez hizo recientemente al respecto de esta composición en el Boletín Diverdi. Efectivamente, y recogiendo parte de su pensamiento, Ablinger opera aquí traduciendo la palabra hablada a grafía musical con la intención de que el pianista acompañe, en forma de eco, de sombra, la voz que recorre cada pieza.

Lo de menos será el contenido semántico, lo más importante aquí es el acento que cada "invitado" pone en su recitado. Invitados todos ellos de gran peso histórico que van, en el cedé que comentamos, de Bertol Brecht a Pier Paolo Pasolini pasando por Morton Feldman, Mao Tse-Tung, Jean-Paul Sarte y Orson Welles entre otros muchos. En la mayoría de los casos los fragmentos vocales que se nos ofrecen están huérfanos de contexto y no sabemos a qué aluden, en otros la imposibilidad de comprensión del idioma supondrá otra perseguida barrera. Ablinger reivindica la "palabra vacía" y con ello parece estar también abanderando la defensa de la poesía fonética y del dadaismo. Lo fascinante es comprobar la rotunda melopea de Brecht, la musitada intervención de Guillaume Apollinaire, la suplicante voz de la Madre Teresa... Ablinger no manipula jamás la voz, la expone tal y como fue recogida originalmente, lo que sí hace es transformar la sintaxis en una prosodia instrumental y meramente decorativa. El teclado de Hodges reproduce el ritmo, las pausas, los acentos, los accidentes (tos, respiración agitada...) y la curva melódica de cada "locutor". El resultado, a ratos fascina, en algunos momentos irrita, pero plantea una experiencia nueva, la traducción, sílaba a sílaba, de palabras a-musicales en sonidos, en principio, a-musicales.

"En ocasiones me pregunto dónde reside la música en Voices and piano. Parece claro que no está únicamente en el piano, tampoco en la voz grabada. La música está en la relación entre las dos partes, en el contrapunto, en el desencuentro". Peter Ablinger.

Audición: Mao Tse-Tung (Voices and Piano)

25 mar 2010

César Bolaños, 'Peruvian electroacustic and experimental music (1964-1970'





















César Bolaños (1931-)
Peruvian electroacustic and experimental music (1964-1970)
CD 1
1.- Intensidad y altura (1964)
2.- Interpolaciones (1966)
3.- Flexum (1969)
4.- Divertimento I (1966)
5.- Divertimento II (1967)
6.- I-10-AIFG/Rbt-1 (1968)
CD 2
1.- Sialoecibi, ESEPCO I (1970)
2.- Canción sin Palabras, ESEPCO II (1970)
3.- Ñacahuasu (1970)
Diversos intérpretes.
Pogus 21053-2
Distribuye en España: Arsonal

Poco a poco, aun con cuentagotas comienzan a llegar a manos del aficionado producciones discográficas que vienen a arrojar luz sobre el panorama de la música experimental en Latinoamérica. El estadounidense sello Pogus tiene en su catálogo un inteligente y atractivo repaso a la creación electroacústica argentina (Travels of the spider) y un suculento monográfico consagrado al brasileño Jorge Antunes (Savage songs) y ahora añade una producción todavía más ambiciosa, Peruvian electroacustic and experimental music (1964-1970) un doble cedé que documenta nueve composiciones del militante vanguardista César Bolaños (Lima, Perú, 1931-).

Poco o nada se conocía en Europa de Bolaños antes de este cedé, edición que parece estar sirviendo de revulsivo para actualizar y reinvidicar la figura de un aguerrido experimentalista olvidado en este siglo XXI y que tuvo él mismo que reciclarse como etnomusicólogo debido al escaso calado público de sus creaciones

El primer cedé comienza con Intensidad y altura, su primer trabajo para cinta datado en 1964 y, a la vez, la primera creación que se alumbró en el Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales -ubicado en Buenos Aires, a donde Bolaños se trasladó en 1963-. Como muchas de las piezas electroacústicas pioneras comparte con otras composiciones un inocente marchamo de sonido analógico y pretensión totalizadora que convierten su escucha en un encantador y muy musical viaje al pasado. Basado en un poema homónimo del escritor peruano César Vallejo (autor de ese poema de referencia en la vanguardia llamado Trilce), Bolaños empleó como fuentes sonoras tres voces, ruido blanco y diferentes placas de metal para animar un montaje electroacústico que anticipa el tono mixto de collage y documento que dominará posteriores creaciones en las que el compositor parece situarse no lejos de algunas partituras de Luciano Berio como Laborintus II y A-Rome.

En Interpolaciones (1966) el músico parece firme en su afán por reformular la moderna música peruana, empeñado como estaba en alejarla de cualquier atisbo de representación de una música nacional. Por eso Bolaños opera indagando en las posibilidades de una guitarra eléctrica puesta en diálogo con una cinta magnética originando un cruce estético que une en un mismo hilo el free jazz de un Derek Bailey y el ruidismo futuro de Whitehouse.

La agresividad sonora es un signo de identidad de la música del compositor, y de ello da buena muestra una pieza como Flexum (1969) para instrumentos de viento, cuerda, percusión y cinta. La abigarrada estructura de la pieza, su aparente tono improvisatorio -que recuerda al de algunas de las experiencias de conjuntos como MEV- y su querencia textual, en donde los músicos declaman, braman y chillan remiten al universo de la performance y el happening y, en buena medida, casi podría decire que Flexum propone una asimilación con el término fluxus, en referencia al agitador movimiento artístico creado por George Maciunas en 1962.

César Bolaños

Los dos Divertimentos, de 1966 y 1967 respectivamente, se despegan de la adherencia de la música electrónica, pero insisten en el aprecio por parte de Bolaños hacia los grupos percutivos. Nos sitúan aquí los sonidos que organiza el autor ante un mundo similar al de determinadas partituras gráficas de Earle Brown y Roman Haubenstock-Ramati aunque, a diferencia de aquellos, en la gramática del peruano no se percibe aprecio alguno por el silencio y los espacios quietos. Todo se mueve en estas músicas, el terreno se desenvuelve inestable y resbaladizo y cada acorde parece imantado con un plus improvisatorio muy personal y a la vez, completamente ajeno a la ferrea praxis musical del tiempo en que estas piezas fueron escritas.

Aunque dos importantes y ambiciosos trabajos del autor como son el collage Lutero (1965) y Alfa-Omega (1967) queden ajenos a la ocupación de estos dos albumes, I-10-AIFG/Rbt-1 (1968) es un buen ejemplo de las tentativas cuasiteatrales del autor. En concreto esta composición convoca tres recitantes, corno, trombón, guitarra eléctrica, dos percusionistas, dos operadores de cabina (para controlar el panel de luces, teclado de luces y seis radios) y nueve proyectores de diapositivas sincronizados por sistema automático, cinta magnetofónica y amplificación microfónica para el instrumento. Estrenada en el VII Festival de Música Contemporánea de Buenos Aires la obra conjuga un material sonoro mucho más atractivo que las dos inmediatamente anteriores, en parte por el mayor calado de la electrónica que recubre los diez minutos de música de una sequedad aplastante. Nada es sencillo en la música de Bolaños, hay en ella una búsqueda constante de nuevos horizontes y una pasión desbordada por el concepto "experimental" que, desde su personal óptica, no ligaba nunca con el término de "easy listening".

Dos composiciones como Sialoecibi, ESEPCO 1 (1970) y Ñacahuasu (1970) pueden escucharse como personales hijos al amparo de creaciones coetaneas de John Cage (pienso en Music for radio) y Mauricio Kagel (Phonophonie). Si bien la primera de ellas -para piano y recitador- aparece excesivamente lastrada por un pretendidamente obstruso texto de temática social, la segunda, para pequeña orquesta de 21 instrumentistas y un recitante, se muestra como un trabajo más flexible, en donde se deja respirar al material acústico y en donde el texto -extraído del diario de la campaña guerrillera en Bolivia del comandante Ernesto 'Che' Guevara- se intercala más como puro material sonoro que como documento periodístico. Interesa a Bolaños subrayar la fuerza del texto sí, pero también dotar al conjunto instrumental de un equilibrio nunca antes tan bien logrado en su música. A este respecto, su obra como la del militante comunista Cornelius Cardew en Inglaterra o Luigi Nono en Italia (con quien comparte no pocas sonoridades, escúchese de forma paralela A floresta), quiere desenvolverse con una naturalidad impactante, calar en el auditor, sacudir la conciencia, fusionar vanguardia y realidad, un binomio que jamás en la historia del arte ha conseguido conciliarse adecuadamente dando al traste con toda pretensión debido a la obcecada terquedad de las audiencias en no huir de los márgenes del tradicionalismo estético.

Pero si hay una obra que por sí sola justifique la adquisición de este doble cedé esa es Canción sin palabras, ESEPCO II (1972) para piano con dos intérpretes y cinta. Las cotas de pétrea intensidad que alcanza la pieza sorprenden como estamos más habituados a los heterodoxos entramados de Bolaños. Aquí el peruano se sitúa cerca de las creaciones electrónicas de un Dimitri Voudouris y cincela una composición que se mantiene plenamente actual, viva, fresca. Auténtico tour de force sobre el piano, con unos crepitantes e incendiarios sonidos electrónicos, la Canción sin palabras, más allá de su tibio e inocente título, permanece en la memoria como una obra maestra de la música experimental latinoamericana, una más de entre las muchas que quedan por destaparse.

Audición: Canción sin palabras, ESEPCO II (1970) para piano y cinta

18 mar 2010

Chorro de luz. Descarga los programas (VI)

Con frecuencia irán apareciendo en la web enlaces para descargar las ediciones del programa dedicado a la música de vanguardia Chorro de luz, que cada lunes a las 17.00h (y viernes en su repetición a las 15.30h) se emite en directo en Radiópolis (98.4 FM en Sevilla) y también en Internet.



Chorro de luz 16 (110110)
Mika Vainio: Black telephone of matter
James Mulcro Dew: Animating degree zero
Karlheinz Stockhausen: Refrain (ensemble recherche)
Luis de Pablo: Trío de doses
Svend Christiansen: Pyramider
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Chorro de luz 17 (Música de cine) (180110)
Entrevista con el especialista en cine fantástico Luis F. Rodríguez Romero
Edward Artemiev: Stalker
Cliff Martinez: Solaris (theme)
Popol Vuh: Nosferatu
Air: The virgin suicides
Goblin: Suspiria
Graeme Revell: The crow: city of angels
Jocelyn Pook: Eyes Wide Shut
Christopher Young: Hellraiser (fragmento)
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Chorro de luz 18 (Variaciones) (250110)
Johann Sebastian Bach: Goldberg Variations -Aria- (Kenneth Gilberth)
Steve Reich: Variations for winds, strings and keyboards
Pierre Henry: Variaciones para una puerta y un suspiro
Richard Pinhas: Sur le theme de Bene Gesserit I-V
Enlace para descarga: http://www.megaupload.com/?d=KY4PSASF

5 mar 2010

Francisco López, 'Machines'





















Francisco López (1964-)
Machines 153'
1.- klokken
2.- fahrstühle
3.- labs
4.- fabrikas
Francisco López, grabaciones y mezcla
Elevator Bath (eeoa030)
Distribuye en España: Rotor

Escribir hace un par de años una reseña sobre cualquier trabajo o actividad del artista sonoro Francisco López (Madrid, 1964) nos hubiera llevado a referirnos, obligatoriamente, al medio underground en el que se movía el creador. Un medio extremadamente dúctil que le ha permitido curtirse en todo tipo de festivales especializados en música experimental y paisajismo sonoro, galerías de arte y museos dedicados a la creación contemporánea. Sin embargo, singularmente en España -en otros países su obra lleva algún tiempo despertando el interés de las grandes citas- el prolífico trabajo de López ha tardado en calar en los escenarios de la música académica, esa que, por otra parte, tanto reivindicamos en esta página.

El concierto que López ofreció el 20 de septiembre de 2008 en el Auditorio 400 del Museo Reina Sofía de Madrid (eso sí, al margen del ciclo que programa el Centro para la Difusión de la Música Contemporánea) marcó el punto de inflexión. Faltaron butacas para acoger al público que acudió y la experiencia de inmersión sónica que allí se propuso puso en funcionamiento las antenas algo aletargadas de los mandamases culturales en cuanto al tema sonoro se refiere. No es casualidad que durante el primer trimestre de 2010 López tenga en el citado espacio museístico una instalación (Sin título #223) que resulta del encargo realizado por la dirección del centro para que el creador interviniera en un espacio específico del edificio. Su presencia en los circuitos del avantgarde va un paso más allá: el 7 de abril ha sido invitado a la temporada Musicadhoy 2010 para que presente una nueva creación, Sin título 0410, en el Hall del Auditorio nacional de Música de Madrid.

Su incesante actividad concertística jamás se ha interpuesto en su inagotable capacidad de lanzar novedades discográficas, superando ya el centenar largo de cedés editados, un recorrido fonográfico que permite documentar perfectamente el recorrido estético que ha ido trazando el autor, con paradas tempranas en la música acusmática (Azoic Zone / Addy en el país de las frutas y los chunches), el paisajismo sonoro (La selva, Belle Confusion 969), el arte sonoro (absolute noise ensemble / buzzin' fly / dormant spores), la exploración entomológica (Conops)  y el industrial (Hysechasterion / Machines), géneros todos ellos que han sido fagocitados por la personal óptica de López haciendo prevalecer en sus acercamientos, antes que la escolástica, su personal e intransferible percepción del hecho sonoro.

Cuando todavía flaquean los ecos de la ejemplar publicación de cinco cedés que el sello austriaco Kairos (otro síntoma de aceptación por parte de la modernidad oficial tras años de edición /y autoedición/ en labels de difusión muy limitada) lanzó al abrigo de la colección de música contemporánea española auspiciada por Caja Madrid (Through the looking-glass), llega a nuestras manos uno de los trabajos más sólidos que el creador nos ha legado en los últimos meses (no cabría extender mas el campo temporal dada su extrema prolificidad), Machines, un doble cedé que pone en circulación -en edición limitada- el sello de música electrónica de Washington (EEUU) Elevator Bath.

Puede leerse en Wikipedia que "la música industrial se caracteriza por un alto grado de experimentación, utilizando instrumentos inventados por las propias bandas, sonidos de máquinas, repeticiones y modificaciones de sonidos mecánicos o muestras de películas. El sonido de estos grupos suele ser denso, pesado y con pocas melodías", una definición harto imprecisa de un mundo sonoro cuyo rastro puede hallarse ya en los primeros trabajos de pioneros como Pierre Schaffer (¿que sería si no su Etude aux chemis de fer) y Henk Badings, como también en artistas del noise como Merzbow, bandas como Whitehouse y Kraftwerk y personalidades crepusculares como la del extravagante frances Jean-Marc Vivenza y su intento de abolición de la presencia humana tras la obra de arte, preconizando la absoluta frialdad que debe rodear a la pieza sonora.

En éste escurridizo pasadizo de la vanguardia es donde ha de situarse un trabajo como Machines, cuyo nombre parece querer encajar como una losa en los primeros puestos de este compartimento. Basado íntegramente en grabaciones de campo (algo que sucede en la inmensa mayoría de sus aportaciones), este doble cd testimonia cuatro amplias piezas cuyas fuentes de sonido provienen, respectivamente, de Amsterdam, Leipzig, Barcelona y Riga. Sorprende en la (aconsejable) escucha aislada de cada una de estas obras cómo el silencio -tan presente en su música- cede protagonismo a una sonoridad más pesante, como si el micrófono de López quisiera penetrar en cada intersticio de los maquinales y tecnificados ambientes en los que ahonda. A la vez prevalece en las cuatro creaciones un vigor rítmico, en la mayoría de los casos relacionado con la propia maquinaria de los artefactos que centran la obra, ausente en buena parte de la producción central del artista.

 Francisco López

De alguna manera Machines se erige en uno de los trabajos más explícitos de López. No sólo da título a cada uno de los cortes que integran el fresco, si no que, a lo largo de su escucha, los objetos se nos revelan precisos (relojes, ascensores, aspersores...), a pesar de que, como es norma común en él, resulte complicado discernir si los sonidos que se nos ofrecen han sido procesados o alterados. Sea como fuere lejos de cualquier intención documentalista, el artista vuelve a imponer su capacidad para dirigir al oyente a un estado de catarsis mediante la audición concentrada (con los ojos tapados, bien directamente en total oscuridad) de una música que atraviesa extansas planicies de sonido estático, crescendos inagotables y determinadas zonas donde lo complejo es discernir si del altavoz emana o no algún sonido, apenas un chisporroteo.

A diferencia del trabajo más crudo y desnudo, también menos 'natural', por cuanto que Vivenza imitaba mediante instrumentos electrónicos los sonidos de determinadas máquinas y de manera contraria a la de un maquinal pero demasiado oscuro y siniestro Lustmord, Francisco López ha firmado la que podría ser vista como una grabación ejemplar de la música industrial, un aporte clave en su cruzada en pos de la música "absoluta". "Construyo una realidad virtual sonora (que no existe así en el mundo), que es un punto de partida individual desde el que crear, o recrear(se), como un poder transformador", afirma.

La pretensión puede resultar excesiva pero, efectivamente, sumergirse en las condiciones -acústicas, climáticas- adecuadas en un trabajo como Machines supone experimentar en primera persona una de las propuestas sonoras más físicas y opresivas de la creación contemporánea. Escúchese a tal efecto la segunda pieza recogida en el primer cedé de esta doble edición, Fahrstühle. Los sonidos que genera la maquinaria de diversos ascensores y montacargas -incluyendo también el cierre de sus puertas- impregnan la habitación del auditor y convierten el entorno en hostil ante las graduales aceleraciones y las emisiones hidraúlicas de una máquinas que proveyeron a López de un arsenal sonoro de enorme efectividad, como pudo comprobar el público receptor en el estreno de la obra, que tuvo lugar en la Ópera de Leipzig en 2005

Klokken, con tomas de sonido de una vasta colección de relojes holandeses, es en apariencia más convencional por cuanto que este material ha centrado otras importantes creaciones como el Poema sinfónico para 100 metrónomos de György Ligeti -con el que comparte puntuales sonoridades- y la más reciente pieza electrónica La selva degli orologi de David Monnachi. Aquí López procede desde la exposición casi minimalista de un tic tac hasta una saturación metronómica en la que los relojes adquieren proporciones imposibles. El ritmo regular de las repeticiones y los desfases entre máquinas desacompasadas (en la tradición del primer Steve Reich) modelan media hora de hipnótica música concreta.

En el invierno de 2004 López se interesó por recoger muestras sonoras del Centro de Nacional de Microelectrónica y del Instituto de Ciencias de los Materiales -ambos en Barcelona-. El resultado es Labs, el peldaño más agitado y de más fácil acceso para quien se acerque a estos trabajos con una empatía mayor por la música electrónica popular. Por medio de sonidos de presurización, frecuencias resonantes y cierto caos maquinal, López contituye un todo central al que se llega tras una especie de periodo de despegue y del que nos vamos a través de una constante ocultación de los fenómenos, un fundido a negro en clave musical tras la montaña rusa industrial.

Por último, en Fabrikas, Francisco López cincela una ambiciosa creación entre el noise y la electrónica pura, con generosas dosis de ruido blanco y capas de enorme, opresiva densidad. El espectáculo proviene de las grabaciones recogidas en dos fábricas, de chocolate y de cerveza, de Letonia. Disonante y enfática, la música de López (quien ya tiene otro formidable cedé en la calle, Amarok, reverso maduro y abstracto del curioso paisajismo neo de Ben Frost en By the throat) tiene un elevado poder de sugestión. Revés oscuro y abismal de la electroacústica y el arte sonoro, su obra, inabordable en un primera aproximación, proporciona innumerables horas de gozo estético.

Audición: Labs (Machines)