16 ago 2010

Luc Ferrari. 'Éphémère I & II'




















Luc Ferrari (1929-2005)
1.- Éphémère I 'L`ordenateur ça sert à quoi?' November 1974 27:03
2.- Éphémère II 'Lyon 75' November 1975 51:35
Tape & undetermined instrumentation
Alga Marghen (33NMN.081)
Distribuye en España: Arsonal

Cuando creíamos disponer de gran parte del catálogo de Luc Ferrari (París, 1929 – Arezzo [Italia], 2005) en términos discográficos y tras la reciente magna edición de diez compactos editada por el INA francés (L'oeuvre électronique), el imprevisible y referencial sello Alga Marghen se descuelga con una novedad absoluta que incluye dos piezas del hasta ahora ignoto ciclo Éphémère para cinta e instrumentación variable, sendos trabajos desubicados en el heterogéneo, vasto y apasionante universo del compositor francés que hoy, más de 30 años después de su concepción, suenan exultantemente nuevos y dan renovados argumentos a quienes consideramos que en el campo del avantgarde se han producido los artefactos sonoros más novedosos y atrayentes de las últimas décadas. Vaya de antemano, con una creación como Éphémère II, Ferrari profetiza el techno y hasta se pone varias millas por delante de las creaciones, habitualmente poco inspiradas, de los artistas adscritos más o menos militantemente a la denominada Escuela de Berlín.

Cofundador del Groupe de Recherches Musicales y pionero en múltiples campos: de la música electroacústica al arte sonoro pasando por la creación intermedia, Luc Ferrari también realizó aportes decisivos al concepto de la música concreta y, más allá, abrió camino en la propuesta de permitirnos oír desde una perspectiva estética los paisajes sonoros de la vida cotidiana (a este respecto, una creación como Music Promenade es decisiva). Pero también fue cineasta y documentalista, director de entidades y conjuntos musicales, académico y compositor de obras vocales, de cámara, orquestales y, por descontado, electrónicas. Con Hétérozygote (1963-1964), alcanza la madurez y el reconocimiento internacional. En esta pieza (para cinta magnética), Ferrari utiliza una serie de sonidos ambientales para crear un collage “organizado y poético”. Se trata así, de una de las obras más representativas del compositor, que frecuentemente empleó sonidos del mundo real en su lenguaje musical.

En la misma línea de esta composición, se puede enmarcar Presque Rien No.1, donde condensa 24 horas de sonidos ambientales tomados en una playa yugoslava, en 21 minutos, sugiriendo una serie de acontecimientos (nuevamente sin acento de trascendencia) en el tiempo. Es en esta obra donde más se aprecia la influencia de John Cage, concretamente el calado de su idea acerca de que la música es todo aquel sonido que nos rodea a lo largo del tiempo y del espacio, y que para escucharla tan sólo tenemos que pararnos y prestar atención.
 
Luc Ferrari

En perspectiva, la obra de Ferrari abarca desde los tempranos experimentos en el GRM hasta refinados aportes al arte radiofónico como prueba la seminal y poética L'escalier des aveugles (1991) pasando por collages que dan cuenta de sus propias experiencias vitales, como es el caso de Far-West News (1998) en la que se recopilan sonidos y pequeñas teatralizaciones de un viaje que el compositor realizó junto a su mujer por la zona oeste de los Estados Unidos en 1998. También hubo en su creación espacios abiertos para abordar géneros que, en principio, le eran ajenos como la música electrónica industrial, de la que es fiel reflejo la composición Dialogue ordinaire avec la machine (1984), pieza que será muy valorada por los miembros del grupo Kraftwerk. En el ámbito puramente instrumental, Ferrari dejó muestras de una lucidez extrema, tejiendo creaciones camerísticas como Didascalies y Tautologos III, partituras que combinan con una espontaneidad desarmante un discurso plenamente consciente de su vinculación con la modernidad y a la vez barnizadas con una calidez mediterránea, en fin, una claridad expositiva que pareciera desnudar la música de todo apunte de manierismo vanguardista.

Un as bajo la manga guardaban los archivos del compositor. Y es que, como ya se ha apuntado, la novedad que encabeza estas líneas supone uno de los aportes discográficos a la contemporaneidad más sorprendentes de este 2010. Éphémère I & II representan, cada una desde una forma diametralmente opuesta a la siguiente, un momento estético hasta ahora más o menos inédito asociado a Luc Ferrari. Incluso para quienes sabemos del carácter abierto, expansivo y nada adusto de su música, un disco como el presentado por Alga Marghen no deja de causar asombro. 

Éphémère I (L'ordinateur ça sert à quoi?) es una composición electrónica de 27 minutos concebida en 1974 y basada en la generación de un extenso drone sobre el que se superponen continuas capas de voces en distintos idiomas que se interrogan humorísticamente sobre la necesidad del uso de la computadora en la música. La fragmentación de la vocalidad y lo compacto del aparato textual no permiten asimilar nítidamente la narratividad del discurso produciéndose un efecto de continuum, como si de perennes e inabarcables olas de voces susurradas nos llegaran al oído sumiéndonos en un embriagante estado meditativo.

Tanto en ésta como en Éphémère II, Luc Ferrari permitió a los intérpretes una generosa capacidad de intervención, resultando así unas creaciones que oscilan entre la música improvisada y aquella fuertemente apegada al pentagrama, o en estos casos, a las instrucciones de acciones sonoras que el francés indica. En el futuro, el compositor no volverá a adentrarse en las posibilidades de la música libre, por lo que estas dos pioneras tentativas adquieren aún más fuerza expresiva por su impronta avanzada y por los soberbios resultados sonoros que alcanzan.

La segunda pieza del ciclo es toda ella, en su concepción, una total aventura en el sonido cuyo resultado se encuentra en las antípodas de lo que la vanguardia oficial venía ofreciendo en aquellos años. Éphémère II (o Lyon 75, cuyo subtítulo data, con lugar y fecha, la única interpretación registrada de la composición) deviene en una extensa pieza para cinta de 51 minutos con improvisación de guitarra eléctrica.

La estructura electrónica de la composición puede retrotraernos a algunas piezas tempranas del minimalista norteamericano Terry Riley, pero también se encuentran en ella no pocas concomitancias con sonoridades provenientes de artistas más alejados de la escena académica como Harold Budd y sus primeras experiencias improvisatorias con sintetizadores e incluso Tangerine Dream, con quien Ferrari coincide parcialmente al dotar Éphémère II de un tono marcadamente procesual y secuencial, donde la música se va construyendo muy lentamente a partir de una sonoridad estática que luego adquiere livianos tintes rítmicos y sobre la que se van añadiendo nuevos timbres. A partir del minuto 42, el ataque de un bajo de guitarra harán pensar en un temprano Mike Oldfield y toda la sección final podría fácilmente causar la adhesión inmediata de los degustadores de nuevas músicas. Tal cóctel de influencias es pasado por el tamiz de Luc Ferrari, quien continúa demostrando su magisterio creativo por encima de dogmas y escuelas. La edición del álbum, limitada a 500 copias que pronto estarán agotadas, resulta tan primorosa y encantadoramente retro como vienen siendo las presentaciones del sello que dirige Emanuel Carcano y cuyo nuevo aporte al conocimiento del genial compositor francés viene avalado por la propia esposa del músico, Brunhild Meyer-Ferrari, quien ha dado acceso a estas dos joyas de su catálogo que, estamos seguros, con la modestia que caracterizaba a Ferrari, es más que probable que éste considerara menores.

Audición: Éphémère I 'L`ordenateur ça sert à quoi?

6 ago 2010

Chorro de luz. Descarga los programas (X)

Con frecuencia irán apareciendo enlaces para descargar el programa dedicado a la música de vanguardia Chorro de luz, que cada lunes a las 17.00h (y viernes en su repetición a las 15.30h) se emite en directo en Radiópolis (98.4 FM en Sevilla) y también en Internet.


Chorro de luz 33 (100510)
Entrevista con el compositor Carlos Galán
Gesto op. 60, música matérica XX
Noche Oscura, op. 50, música matérica XVIII
Iris, op. 49a, música matérica X
Alisios op 45. Interludio matérico II, música matérica VII 

Chorro de luz 34 (170510)
Wittener Tage für neue Kammermusik 2009 (I)
Christina Kubich: Brunnenlieder
Elliott Sharp: The Boreal 
Matthias Kaul: Listen and taste
Emmanuel Nunes: Tissures
Bernhard GaNder: Schlechtecharakterstücke

Chorro de luz 35 (240510)
Wittener Tage für neue Kammermusik 2009 (II)
Daniel Ott: Blick Richtung Süden
Hèctor Parra: Fragments on fragility (Arditti Quartet)
Gijsbrecht Royé: [zonder titel]
Georges Aperghis: Dans le mur

Chorro de luz 36 (310510)
Monográfico Galina Ustvolskaya (I).
En conversación con el filósofo y crítico musical José Luis López López
Composición II (Dies Irae)
Sonata nº6
Composición III 'Benedictus, Qui venit'
Preludios (I-III)

Chorro de luz 37 (070610)
Monográfico Galina Ustvolskaya (II)
Sinfonía nº4 'Plegaria'
Octeto
Sonata nº3
Sinfonía nº5 'Amen'

28 jul 2010

Philip Glass, 'How Now'






















Philip Glass (1937-)
1.- Music in similar motion (1969) 18:14
2.- How Now (1968) 26:31
3.- Music in Fifths (1969) 22:07
Steffen Schleiermacher, piano and organ
Bernd E. Gengelbach, sound design
Distribuye en España: Diverdi

Al margen de los grandes conjuntos del repertorio camerístico contemporáneo (con Musikfabrik y el Ensemble Modern al frente de todos ellos) y pasando por alto la que considero es la formación orquestal más dotada para la interpretación de la nueva música -Orquesta Sinfónica SWR de Baden-Baden y Friburgo- dos nombres hay que su sola mención me hacen otorgarles el máximo interés. Uno es el Cuarteto Arditti -cuyo repertorio y visión de la música de la modernidad no tiene parangón- y otro es el pianista Steffen Schleiermacher (Halle, 1960). Por fortuna el repertorio para teclado contemporáneo está nutrido de ilustres defensores que van de Ian Pace, Sabine Liebner, Aki Takahashi, Rolf Hind y Nicolas Hodges a la formidable Marilyn Nonken, pero el alemán que protagoniza los registros que encuadran este texto se sitúa en un lugar preeminente por cuanto su trayectoria discográfica supone a la vez uno de los mayores tesoros de la fonografía contemporánea.

Suya es una integral de John Cage absolutamente referencial (con lecturas de piezas como la Music for piano 1-85 o los Etudes Australes que permiten descubrir casi un mundo nuevo, con permiso de nombres históricos en este repertorio como los de Grete Sultan y David Tudor), pero también en su acercamiento a Eric Satie acierta de pleno Schleiermacher sacando de esa burbuja de melancólico ensimismamiento en la que a veces encierran los pianistas la música del francés. En su periplo discográfico, (casi) siempre de la mano del modélico sello MDG (Musikproduktion Dabringhaus und Grimm) también ha transitado con acierto música de rabioso academicismo modernista (con dos cedés consagrados a clásicos y rarezas de la Escuela de Darmstadt) y hasta ejemplos de la corriente abstracta asiática. En otra casa, Hat Art, el alemán ha prestado atención a ilustres raros como Ivan Wyschnegradsky y Dane Rudhyar. En la actualidad, Schleiermacher, quien también tiene una interesante y documentada trayectoria como compositor, viene realizando en MDG una interesante, aunque quizá no definitiva, aproximación al mundo de las últimas obras pianísticas de Morton Feldman.

A la vez que todo lo anterior, que de por sí da sobrada cuenta de la ductilidad del intérprete en el repertorio de vanguardia, Steffen Schleiermacher es, y en ésto se distingue radicalmente del resto de sus colegas, un defensor de la música del primer repetitivismo. Y pese a que la ejecución de música minimalista casi siempre está asociada a las versiones que realizan los propios autores de las obras (léase Michael Nyman o Terry Riley) o, en otros casos, a músicos y ensembles directamente relacionados con ellos, Schleiermacher se ha destacado del conjunto como uno de los solistas más dotados y fieles en un mundo estético que otros virtuosos rechazan con virulencia.

El alemán no sólo afronta esta música desde el mayor respeto a lo escrito o, cuando esto no es exactamente posible por las escasas indicaciones de la partitura, con la máxima fidelidad posible a la intención primigenia. Más allá de eso, Schleiermacher rebusca en los primeros minutos del minimal para ofrecer un sonido original que tan pronto lo encuentra en un sintetizador como en un órgano eléctrico preparado para producir un sonido hermano del mítico Farfisa. Suya es, por ejemplo, una de las grabaciones más fascinantes que existen en el mercado con música del muy irregular y decididamente abducido por la mística en su actual etapa compositiva, Terry Riley. Para MDG grabó los tempranos dos Keyboard Studies, estupendos ejemplos de ese minimalismo gradual que hoy sus mismos próceres se han empeñado en enturbiar con revestimientos románticos. La estética cibernética, maquinal y hermosamente naïf de estos pentagramas encontró en las manos del intérprete al médium ideal para que estos sonidos volvieran a la vida en una grabación muy superior a la que otro pianista, Fabrizio Ottaviucci, grabara poco después en Stradivarius.
Steffen Schleiermacher

Pero es con el minimalista de Baltimore, Philip Glass (1937-), con quien Steffen Schleiermacher está decidido a sentar cátedra como demuestran los tres discos compactos a él dedicados, uno de ellos, el que encabeza estas líneas, de muy reciente aparición. En 2001 MDG ponía en el mercado Early Keyboard Music, una de las grabaciones que compilan las muestras más estrictas del repetitivismo glassiano. En él hay dos piezas para el asombro, las dos realizaciones de One+One (1968) en la que el compositor instaba al intérprete a ejecutar una secuencia minimalista sobre una tabla de madera, produciendo así un sonido tan sordo como pobre en cuanto a matices y timbre, a la par que de una ferocidad sin parangón en sus planteamientos. La extensa Two Pages (1968) y Contrary Motion (1969), ésta en una admisible reducción para órgano eléctrico, se benefician de una lectura en la que el flujo sonoro, desbocado e inmóvil, parece inabarcable.

Cinco años después, y siempre en el mismo sello, llegaría Dances & Sonata el disco más amable de la (hasta ahora) trilogía. En él, Schleiermacher se acerca a dos de las Danzas (1979) de Glass y lo hace nuevamente en un órgano con el que consigue poner de relieve el irresistible tono hipnótico de unas piezas cuya escucha produce una impresión similar a la que se podría experimentar enredando la vista durante minutos en los laberintos pictóricos irresolubles de un Mondrian o en los colores vívidos y estáticos de un Barnett Newman. De menos interés es la Trilogy Sonata (2000), obra que transfiere al piano diversos momentos del triunvirato operístico por antonomasia de Glass: Einstein on the beach, Satyagraha y Akhnaten. En ella los contornos melódicos comienzan a ganar terreno a la pureza original del minimalismo aditivo y el sonido del gran piano no acierta a dar con ese barniz, neomodernista pero absolutamente original, con el que Glass reviste sus aparatos escénicos, en los que, por otra parte, la conjunción de diversos instrumentos electrónicos y el continuum al que, por secciones, somete a los vientos y a otros instrumentos clásicos, permiten, si bien con altibajos, disfrutar de unas obras que dan otra visión más taimada, amable y, reconozcámoslo, también farragosa, del clarividente repetitivismo original.

Por fortuna, el último registro hasta la fecha consagrado a Glass por Steffen Schleiermacher -How Now- vuelve a transitar páginas de gran calado en su catálogo permitiéndonos descubrir una alucinante reducción para órgano retro (o Farfisa, según las propias indicaciones que explicita el intérprete en la carpetilla del disco) de Music in Similar Motion (1969), de la que disponemos de sendas versiones de la lectura original (para una formación variable de vientos, voz y teclados), debidas al Philip Glass Ensemble (Nonesuch) y al conjunto italiano Alter Ego (Stradivarius).

No es un secreto para ningún aficionado a la música contemporánea que MDG es uno de los sellos que mejor graba, y si a ello se le suma, en este caso concreto, la participación junto al intérprete de un especialista en el diseño sonoro como Bernd E. Gengelbach -colaborador habitual de Schleiermacher en otras propuestas- el resultado, en una pieza como Music in Fifths (1969), alcanza lo fastuoso. Al margen de la que aquí comentamos, en disco conocíamos otros dos acercamientos, el fallido por el excesivamente acústico timbre del grupo neoyorkino Bang on a Can (Cantaloupe) y el original e infaltable en cualquier colección del Philip Glass Ensemble (Nonesuch). A favor de la nueva interpretación (otra vez en órgano solo) juega la mayor impronta minimalista de la ejecución del teclista alemán. Módulos y cambios métricos se precipitan en 22 minutos de absoluto asombro, alzándose así esta versión y, por extensión, desde luego esta música, como una de las más jugosas posibilidades estéticas de la música clásica contemporánea. En la escucha continuada, una pieza rígida pero a la par más cálida como How Now (1968) para piano provoca un efecto de trance absoluto. Música para desaparecer en lo más recóndito de nuestros pensamientos. Obras seminales que habría situar junto a las monumentales Music with changing parts (1973) y Music in twelve parts (1971).

Tal vez Philip Glass podría preguntarse cómo ahora alguien limpia el polvo a estos pentagramas y decide entregarlos de nuevo. ¿Cómo ahora..? Cuando el norteamericano es capaz de engendrar sinfonías en cadena y partituras cinematográficas a docenas... Ahora, mejor que mañana, es el momento de que intérpretes grandes como Steffen Schleiermacher nos den renovados argumentos a quienes defendemos que Glass, en otro tiempo, fue uno de los grandes compositores del siglo XX.

Audición: Music in Fifths (1969)

15 jul 2010

Chorro de luz. Descarga los programas (IX)

Con frecuencia irán apareciendo enlaces para descargar el programa dedicado a la música de vanguardia Chorro de luz, que cada lunes a las 17.00h (y viernes en su repetición a las 15.30h) se emite en directo en Radiópolis (98.4 FM en Sevilla) y también en Internet.

Chorro de luz 29 (120410)
Entrevista con la compositora Ebba Rohweder.
Ebba Rohweder: Cielo de peces azules. Las Trece Rosas (2003) -arte radiofónico-
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Chorro de luz 30 (190410)
Karlheinz Stockhausen: Pole
Karlheinz Stockhausen: Cosmic Pulses
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Chorro de luz 31 (Monográfico Peter Ablinger) (260410)
Voices and Piano (Bertol Brecht)
Weiss / Weisslich (fragmentos)
Voices and Piano (Mao Tse Dong)
Quadraturen IV (autorretrato con Berlín)
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Chorro de luz 32 (030510)
Pierre Boulez: Messagesquise
Pierre Boulez: Anthems 2
Olga Neuwirth: Akroate Hadal
Fausto Romitelli: Flowing down too slow
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7 jul 2010

Chaya Czernowin MAIM[water]





















Chaya Czernowin (1957-)
MAIM [water] for large orchestra, a quintet of soloists (with tuba as pre-recorded soloist) and electronics

1.- Maim zarim maim Gnuvim (strange water stolen water) 17:20
2.- The memory of water 08:31
3.- Mei mecha'a (water of dissent) 18:25
Konzerthaus Orchestra. J. Kalitzke, director.
Mode 219
Distribuye en España: Arsonal

De la música de Chaya Czernowin (Haifa, Israel, 1957) el aficionado venía teniendo conocimiento gracias a los múltiples registros por los que su obra se ha ido esparciendo. Tanto los sellos Col Legno -en la recopilación del Festival de Donaueschingen de 2002- como más recientemente NEOS -con la inclusión de una pieza suya en el amplio volumen Música Viva Festival 2008- y muy específicamente el sello Mode -con hasta cuatro registros monográficos- han permitido acceder a la creación de una compositora cuya intensa conexión con el lado más especulativo de la nueva música le hace permanecer muy ajena de los circuitos musicales globales y, por el contrario, muy presente en los grandes focos de la vanguardia centro europeos (Donaueschingen pero también MaerzMusik, Bienal de Munich o Wien Modern).

Czernowin es autora de uno de los trabajos más apasionantes que el teatro músical nos ha legado en época reciente. Pnima... ins Innere (2000) [Mode 169dvd] como Lost Highway de Olga Neuwirth adquiere un carácter más cinematográfico que operístico por medio del uso de la luz y de una expresión visual crispada y amenazante. Pero también es éste un trabajo en claro parentesco con otra obra de enorme relevancia en la música actual, Tragödia, de Adriana Hölszky. Si aquí, la autora alemana propone una trama pasional contada únicamente a través de la música y de una escena en la que los objetos sugieren un dantesco suceso, Czernowin en Pnima no llega a prescindir de la presencia física pero los intérpretes vocales son actores, no cantan. Las voces que les corresponden a los dos únicos protagonistas surgen ajenas a ellos, confiando a la orquesta un lugar primordial. Su impacto visual, emocional, estético en definitiva, la convierten en una obra llamada a perdurar considerablemente en el universo de la música de hoy, algo de lo que da buena cuenta la nueva producción presentada este mismo mes de julio en Sttugart.

Chaya Czernowin

Sin salir del sello norteamericano Mode, Shu Hai Practices the Javelin (Mode 117) es otro de los álbumes que nos dan pistas de una compositora mayor. En una pieza como Shu Hai mitamen behatalat kidon (1996-97) el material vocal que pone en juego Czernowin en manos de la experimentadora y cantante Ute Wassermann está en abierta relación con la poesía sonora y con el mundo de la text-sound composition. El universo de chasquidos, ruidos guturales y semántica volatilizada desplegado nos remiten a Jaap Blonk y a cierto Julio Estrada. No menos venturosa es Shu Hai in an orchestral setting (2000-01) donde, de nuevo disfrutamos con una Wassermann entregada al tono abiertamente avantgarde de la pieza en un conjunto en el que voz y orquesta dialogan en un ciclo abrupto, abiertamente provocador y de enorme musicalidad.

Es cierto que, en ocasiones, Czernowin se deja tentar por una excesiva mixtura, como en la ambiciosa Pilgerfahrten (2006-07) para locutor, coro juvenil masculino e instrumentos, pero incluso en una obra irregular como ésta, la autora deja su personal huella al proceder operando con el sonido de una forma dramática y contrastante. Sorprende saber que la creadora israelí es profesora de composición en el Conservatorio de San Diego (California), por cuanto su forma de encarar el hecho sonoro -netamente europea- la alejan del por otra parte fascinante mundo de la modernidad musical en USA.

En 2009 asistí con sumo placer al estreno en Berlín de la trilogía orquestal ...auf... (2005-07) de Mark Andre. Y aún reconociendo mi debilidad por los ciclos, ahora, con otro de idéntica envergadura en las manos, Maim de Czernowin, siento la misma satisfacción. El trabajo, de unos 45 minutos de duración, aborda desde una óptica instrumental el carácter físico y existencial del elemento agua y se entrecruza -por la sobrecogedora actualidad- con sucesos del mundo presente: El recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio y los acontecimientos del 11 de septiembre en Nueva York con la siguiente reacción bélica estadounidense.

Divivida en tres secciones, Maim comienza con Maim zarim maim gnuvim (en hebreo, Agua extranjera, agua robada), pieza que bascula sinuosa en el umbral entre sonido y silencio. La aportación de la electrónica parece decisiva en un discurso entre gaseoso y sólido, henchido de bordes acusados. Hay una evidente querencia por el modelo sonoro de un Helmuth Lachenmann, pero la compositora colorea más el pentagrama con la inclusión de instrumentos con la guitarra eléctrica -cuyas magníficas aportaciones las brinda el especialista Seth Josel- y del clave (a cargo de John Mark Harris). La titubeante colección de gestos instrumentales crea un efecto dramático devastador que colisiona con la relativa convencionalidad de The memory of water, segunda parada del tríptico. En ella glissandos y fuertes disonancias en los metales crean un telón de fondo sobre el que desarrolla este meditativo interludio con aire de adagio. Mei Mecha'a (El agua de la disidencia) concluye el ciclo con un discurso de sesgo dramático más acusado, donde la lógica del desarrollo se desenvuelve de forma más clara sin renunciar al tono de abstracta gravedad. Es éste un episodio que recopila y amplía lo expuesto para claudicar con un tono solemne, puntillista en el sentido weberniano del término y quedo, desapareciendo en medio de una bruma de sonido/ruido orquestal magistralmente organizado.

Audición: Maim zarim maim gnuvim

21 jun 2010

'Neither' de Morton Feldman (Teatro de la Zarzuela. Ciclo Operadhoy. Madrid)
















¿Es consciente realmente el mundo de la cultura española del milagro que obra cada temporada musicadhoy? En un país en el que la creación sonora de vanguardia siempre ha sido (y continua siendo fuera de Madrid) una rara avis, un temario que nadie quiere asumir, que una iniciativa tan personal como la que mantiene viva su mentor y casi mecenas Xavier Güell esté a punto de celebrar sus primeros 15 años de vida es toda una lección de compromiso y de pasión por difundir, por irradiar, por contagiar el entusiasmo por esa inmensa aventura que es la música culta de nuestro tiempo.

Desde mi condición de sevillano con sana intención migratoria a la capital he podido disfrutar por ahora de una mínima parte de lo que musicadhoy ha ofrecido en su historia, un sucinto botón de muestra suficiente como para haber logrado grabar en mi recuerdo algunas de las emociones más imborrables que me ha regalado la escucha en vivo de música actual.

Por obra y empeño de Güell y de su equipo (al que sólo cabe pedirle una mayor atención a la creación electroacústica y al primer minimalismo) han tenido lugar acontecimientos absolutamente históricos. Ciñéndonos a la escena y dejando aparte una interminable e importante nómina de conciertos instrumentales, en España se han estrenado títulos como Prometeo (Luigi Nono), La Passion según Sade (Sylvano Bussotti), Murmullos del páramo (Julio Estrada), Aura (José María Sánchez-Verdú), Das Mädchen mit den Schwefelhölzern (Helmuth Lachenmann) y a nivel de conciertos sinfónicos y de cámara, un ramillete que va de la integral cuartétistica de Scelsi y Lachenmann a conciertos orquestales con sus obras.

En definitiva y antes de que el Centro para la Difusión de la Música Contemporánea (CDMC) decidiera de una vez tomar las riendas de su proyecto -algo a lo que ha ayudado mucho su actual director, Jorge Fernández Guerra, y su moderna ubicación, el Auditorio 400 del MNCARS-, musicadhoy decidió que era el momento de permitir al oyente inquieto acceder a buena parte de la música escrita en la segunda mitad del siglo XX.

El último asombro al que ha dado luz Güell ha sido la puesta en escena de Neither, ópera o antiópera, monodrama o artefacto escénico de Morton Feldman que se ofreció los días 10 y 12 de junio en el madrileño Teatro de la Zarzuela. El director Peter Mussbach tenía por delante el reto de dar vida a un relato que carece de ella en términos dramatúrgicos, pues un único poema de Samuel Beckett sirve de base al antirelato que tejieron Feldman y el escritor irlandés.

A los pocos minutos de comenzar la música en un Teatro de la Zarzuela semivacío -no tanto por dejadez del público como por la necesidad de permitir el acceso únicamente a unas 300 personas por función- el pellizco de emoción se convirtió en pasmo. Mussbach prescinde de cualquier recurso narrativo y elimina la presencia física de la soprano. De este modo Pilar Jurado se ubicó en el foso, junto a la estupenda Orquesta de RTVE. En escena, un filtro, un espacio desnudo, humo, luces, sombras... "To and from in shadow from inner to outer shadow" (De un lado a otro en la sombra del interior al exterior de la sombra),  reza el texto. A ratos trabajo de videoarte (en la estela del filme One11, con música de John Cage y desarrollo visual de Henning Lohner), a ratos instalación sonora.

¿Prescinde entonces Mussbach de los resortes dramáticos de la música? En absoluto, antes al contrario éstos acaban quintaesenciados. Casi podría decirse que esta visión de Neither se vuelca hacia el lado más tenebroso, algo que también potenció el maestro Kwame Ryan (autor de una excelente versión discográfica en Col Legno) y que tuvo su correlato en la ejecución de los músicos, implicados al máximo y capaces de dar con el tono apesadumbrado y mórbido que piden ciertos pasajes. A este respecto la intervención de los percusionistas fue decisiva, rubricaron el sonido Feldman, cada aporte suyo era recibido en la escucha con verdadero alborozo. [¿Cuando los próceres de RTVE se darán cuenta que la obligación de una orquesta como éste ha de ser, como bien se entiende en el resto de Europa, la difusión de la nueva música y no la reiteración de los lugares comunes del repertorio romántico?]

La decisión de ubicar al público en las últimas filas del patio de butacas sirvió además para aumentar la sensación de extrañeza ante lo que se nos ofrecía pues repentinamente las 15 primeras hileras de asientos vacíos se convertían en parte indisoluble de la escenografía.

Justamente para invertir la percepción de distanciamiento, Mussbach nos permitió volver a disfrutar tras el intermedio de un segundo pase. En esta ocasión situándonos en el mismo escenario. Ahora sí, la sensación de formar parte de una instalación era plena. A nivel perceptivo el experimento funcionó ejemplarmente haciéndonos disfrutar de un hermoso Teatro de la Zarzuela completamente vacío, convirtiéndonos en protagonistas callados de una representación aún más inquietante que en la primera parte. Las luces proyectadas sobre las galerías, el humo que invadía todo el escenario y la lluvia de confeti final duplicaban aún más el carácter de experiencia orgánica. Acaso por el alto número de estímulos concentrados en esta segunda exposición de la obra de Feldman/Mussbach, a nivel musical nos quedamos con la primera versión. Un trabajo minimal y conceptual, una proposición de un radicalismo artístico absolutamente aplastante, una lección de cómo la emoción puede prender desde el vacío.

Otra lección la dieron los músicos, ocultos en el foso y decididos a no romper el extraño ritual con un saludo al uso. Ni tan siquiera al final se hicieron visibles. Los aplausos, como contagiados por las dos horas de parquedad feldmaniana, fueron concentrados y breves. Nadie rompio el ambiente con un bravo decimonónico. Merecieron una tonelada, ellos y quienes hacen posible este ciclo genial.

Audición: Neither (primera sección). P. Hoffmann, soprano. Bayerischen Rundfunks. K. Ryan, director 

16 jun 2010

Chorro de luz. Descarga los programas (VIII)

Con frecuencia irán apareciendo en la web enlaces para descargar las ediciones del programa dedicado a la música de vanguardia Chorro de luz, que cada lunes a las 17.00h (y viernes en su repetición a las 15.30h) se emite en directo en Radiópolis (98.4 FM en Sevilla) y también en Internet.


Chorro de luz 25 (Novedades electrónicas) (150310)
Jocelyn Robert: Psaume
Jocelyn Robert: Dumpster diving in the soundmuseum backyard
Francis Dhomont: Brief an den vater
Lionel Marchetti: Knud un nom du serpent
Enlace para descarga: http://www.megaupload.com/?d=Z8XUH6CU

Chorro de luz 26 (220310)
Tomás Marco: Escorial
Luis de Pablo: Frondoso misterio
Enlace para descarga: http://www.megaupload.com/?d=JVWS6CWG

Chorro de luz 27 (El clave hoy) (290310)
Iannis Xenakis: Naama
Paul Whitty: Seven pages / Seven pages 2
Paul Dibley: INV III
Paul Newland: 3-4
Sohrab Uduman: Breath across autumnal ground
Sam Hayden: scintilla
Enlace para descarga: http://www.megaupload.com/?d=4UGJ599D

Chorro de luz 28 (Nuevas músicas I) (050410)
En compañía de Luis F. Rodríguez Romero
Obras de Vangelis, Kitaro, Klaus Schulze, Tangerine Dream, Neuronium y Jean Michel Jarre
Enlace para descarga: http://www.megaupload.com/?d=2V2PEV6Q

9 jun 2010

José Manuel López López, 'Conciertos'




















José Manuel López López (1956-)
1.- Concierto para piano y orquesta (2005) 17:43
2.- Concierto para violín y orquesta (1995) 18:05
3.- Movimientos para dos pianos y orquesta (1998) 13:14
Alberto Rosado, piano. Ernst Kovacic, violín. Juan Carlos Garvayo, piano.
Deutsches Symphonie Orchester Berlin Johannes Kalitzke, director
Kairos (0013022)
Distribuye en España: Diverdi

Partamos de una confesión. Desde la audición en vivo, a cargo del Ensemble Court-Circuit (Sevilla, 1998) de la temprana pieza Lituus (1991) para cuarteto de vientos y electrónica ninguna de las obras que posteriormente he podido conocer de José Manuel López López (Madrid, 1956) ha conseguido despertar en mí una adhesión inquebrantable a su, por otra parte meticuloso, quehacer compositivo. Entre medio han llegado audiciones de diversas partituras como la estilizada ópera de cámara La noche y la palabra (2004), la guerreriana y fulminante Rhea (1993), la sinuosa y descriptiva El arte de la siesta (2005) o la xenakiana y presagiadora de lo que luego veremos, Hybris (2002).

El track 1 de este, digámoslo ya, formidable registro que nuevamente nos presenta Kairos en colaboración con Caja Madrid, produce ya en su primera escucha pasmo y estupefacción ante el descubrimiento de una creación -permítaseme la maximalización- llamada a instalarse en el top ten de la música contemporánea española. Se trata del Concierto para piano y orquesta (2005) un trabajo henchido de hallazgos internos, una obra que combina ese gusto por la experimentación tímbrica tan habitual en la música de López López (y que lo pone en franca cercanía con los herederos hoy de la escuela espectral francesa) y que, y es ahí donde reside la novedad, mira desde una óptica absolutamente personal a otro tipo de referencias: desde el estructuralismo de Stockhausen a la especulación instrumental de un Lachenmann alcanzando una mixtura que remite, por sus complejas asociaciones instrumentales, a la música electroacústica.

    José Manuel López López

Alberto Rosado, quien ya ha dejado muestra de su maridaje con la obra de López López en el disco del sello Verso consagrado a su música para piano, aborda aquí la intrincada escritura del teclado ayudado por un manipulador que 'prepara' el piano en vivo procediendo, en la extensa primera sección, apagando resonancias y trayendo a primer plano el carácter ruidista (casi de mueble), de un instrumento del que también se pretende destacar el aspecto fugaz de unas notas que nos llegan en cascada, con un fortísimo componente percutivo.

Según explica el también compositor Horacio Vaggione en las notas de la carpetilla del cedé, en lo que concierne al tratamiento orquestal, éste la mayor parte del tiempo "es inarmónico y fuertemente transitorio". "...de una energía que deriva de un planteamiento granular [conectando así con la ya citada Hybris], en el cual una pluralidad de sonidos breves asocian sus coloraciones y sus atributos morfológicos, aglutinándose en figuras musicales de diversos tamaños", continúa. Es así como este auténtico artefacto sonoro evoluciona ora contrayéndose ora expandiéndose a través de un discurso totalmente desgajado de cualquier lógica (clásica) de concierto.

Fractales y multifónicos son otros de los elementos que toma López López para cincelar una partitura radical en concepto y en resultado sonoro cuyo estreno permanece inédito en España. Las enigmáticas notas aisladas con las que finaliza el Concierto -de una forma completamente antagónica con respecto al inicio- parecen sugerir la pregunta de siempre: ¿Cuándo una pieza de la calidad y el impacto de ésta podrá encontrar acomodo en las salas de concierto? Por el momento, el hecho de que los responsables de la grabación sean la Deutsches Symphonie Orchester Berlín y el director Johannes Kalitzke debería asegurar, al menos, su difusión en los más avanzados circuitos de la música nueva en Centroeuropa, lugares donde una creación como ésta se saludará, seguros estamos de ello, con alborozo.

Es de desear que el lenguaje de López López en el futuro continúe desarrollandose en el sentido que marca su Concierto para piano. Las otras dos piezas del registro, el Concierto para violín y orquesta (1995) y Movimientos para dos pianos y orquesta (1998), sin carecer en modo alguno de interés sí que se encuentran en un peldaño inferior con respecto al riesgo y a la originalidad que asumen sus respectivos discursos.

No obstante en la obra concertante para violín, el compositor recurre al análisis espectral y vuelve a tender puentes con la sonoridad del laboratorio electrónico. Escrito en único trazo tiene también el discurso un fuerte componente físico, órganico y aunque el violín desarrolla una cantilena prácticamente continua, tampoco se guarda aquí la jerarquía tradicional de diálogo del concierto decimonónico. Ambos entes, solista y orquesta, parecen querer aunarse en una sola voz, un paisaje sonoro en el que la forma no impide apreciar un resultado que guarda muchas de las poética esencias que López López ha ido destapando hasta la fecha.

Desde su estreno en 1999 en el Festival 'Música' de Estrasburgo, Movimientos (1998) ha merecido una relativa suerte en concierto. Se combina en ella una duración muy asequible (alrededor de 14 minutos) y la confluencia en el escenario de dos pianistas (aquí Alberto Rosado y Juan Carlos Garvayo) y una orquesta sinfónica. La obra, que se erige como un rítmico y asimétrico homenaje a Stravinsky, evoluciona a través de una narracción abstracta y nerviosa, con una multitud de timbres expandidos en todas direcciones y con un cuerpo solista que se integra y se escinde con aparente facilidad del entramado sinfónico. Las densas texturas de la obra, la simplicidad del hoquetus inicial y el empleo de instrumentos (complementos) resonantes de los solistas -glockenspiels, víbrafonos, cortinas metálicas- pueden recordar parcialmente al Stockhausen de Mantra. Escuchada en conjunto, estos Movimientos parecen ponernos en la pista de lo que oímos al comienzo, una síntesis mayor, un Concierto para piano y orquesta verdaderamente importante y sugestivo. 

Audición: Concierto para piano y orquesta (2005)

27 may 2010

Zeitkratzer: John Cage y James Tenney [Old School 1 y 2]
















¿Se puede ser calificado de outsider en el campo de la música experimental? ¿No lo son casi por definición todos los que a ella se dedican? En el ámbito de la modernidad parece que siempre hay un lugar disponible para el más difícil todavía, para la penúltima pirueta. Así lo demuestran con su existencia misma los miembros del conjunto Zeitkratzer (en traducción literal, rascadores del tiempo) fundado en 1999 por Reinhold Friedl y radicado en Berlín aunque con músicos provenientes de diferentes geografías europeas.

Hasta la fecha la heterodoxia de sus planteamientos les han llevado a abordar versiones de clásicos del rock experimental como Metal Machine Music de Lou Reed, han realizado adaptaciones al campo mixto del conjunto instrumental de creadores del noise como Merzbow (Crack Groove) y hasta han reivindicado a Iannis Xenakis a través de un orgíastico y virulento artefacto sonoro titulado Xenakis [a]live! Por el camino también han firmado colaboraciones con artistas del universo del avant techno como Keiji Haino y Carsten Nicolai, indagaciones de desiguales resultados pero de incontestable atrevimiento.

A lo largo de su andadura no han renegado de la "escolástica" de la música académica abordando obras de  John Cage, Alvin Lucier y Karlheinz Stockhausen entre otros. Les faltaba sin embargo superar la pincelada, el apunte, y plasmar en conciertos específicos y en formato discográfico su aporte a la etiqueta ¿académica?, compartimiento que guarda, y mucho hemos defendido aquí esta idea, esencias más provocadoras y fulminantes que las que emanan de artistas posicionados con un pie en la creación pura y con otro en el flanco del neopop.

Ahora Zeitkratzer ha inaugurado una línea de cedés que ha dado en titular [old school], una colección que contará, por el momento, con cuatro registros de los que ya han sido editados dos, dedicados a John Cage y a James Tenney y aguardan otros dos llamados a publicarse a lo largo de 2010 consagrados a Alvin Lucier y a Morton Feldman. En total cuatro nombres de dorada importancia adscritos a la contemporaneidad norteamericana, representantes de unas formas de concebir el sonido -más libres y menos limitadas por estructuras compositivas fijadas-, con las que se sienten más identificados este colectivo de músicos muy dados a experiencias colindantes con la improvisación y el noise.















John Cage (1912-1992)
1.- Four6 30:00
2.- Five 5:00
3.- Hymnkus 30:00
Zeitkratzer
Zeitkratzer Records (zkr0009)

El primer álbum, dedicado a John Cage (1912-1992), alberga tres composiciones firmadas por el compositor en los últimos siete años de su vida. Son Four6 (1992), Five (1988) e Hymnkus (1986). Las dos primeras forman parte de la colección de Number pieces (1987-1992) a las que Cage dedicó buena parte de sus últimos esfuerzos compositivos. En ellas propone al auditor una percepción descentrada, oblicua (si empleamos el término predilecto de la musicóloga y gran conocedora de Cage, Carmen Pardo), una escucha a través del tiempo que tan pronto puede ser atenta como descentrada.

Five, pero especialmente Four6 (dada la generosa realización que aquí se nos ofrece, 30 minutos exactos) son composiciones alineales que no pretenden por tanto una recepción lineal. "No se trata de entender nada, hay que sumergirse en el sonido", anotó Cage. Es por ello que nuestra atención puede aumentar o disminuir en función de los acontecimientos que sucedan a lo largo de la música, una música que jamás es fija y cuya duración es indeterminada, al igual que lo es la instrumentación y la ordenación de los sonidos que Cage anotó en la partitura.

Un material así en atriles de un grupo iconoclasta como Zeitkratzer es, de antemano, una sugerente proposición. Escuchados los resultados el acercamiento de estos músicos a las partituras numéricas cageanas están al mismo nivel interpretativo que otras grabaciones señeras de conjuntos como el Ives Ensemble, The Barton workshop o las conjunciones de intérpretes que propone el sello OgreOgress. La diferencia estriba en la maleabilidad con la que los alemanes abordan a Cage.

El equilibro entre indeterminación y aparente control que ofrecen estas piezas permite a Zeitkratzer destapar una sonoridad de amenazante agresividad, de perfiles industriales, hecha más de roces que de sonidos convencionales. Dando muy poca tregua al silencio -principal diferencia con sus competidores discográficos- su Cage se nos aparece en la escucha más marmoreo y compacto que nunca. Un Cage de enorme severidad (como bien ha de entenderse su música, alejada de ese aparente y dañino lúdico-cómico barniz con el que algunos se empeñan en revestir su agudo e inteligente pensamiento).

Hymnkus es una de las composiciones menos transitadas del Universo Cage. Su título alude a los términos 'himno' y 'haiku', el primero se refiere a los versos que se repiten, y el segundo a las silabas que integran cada verso, en clara referencia a las composiciones poemáticas japonesas. Cage, como era su hábito, consulta el I Ching para determinar los diferentes parámetros musicales, dando al final con una creación henchida de sugerencias, de sonoridades apuntadas y gravitatorias. Aquí Zeitkratzer aprieta la tiza y da con una interpretación nuevamente seca y estática donde la ordenación de los elementos sonoros adquiere un mayor enfásis que el cromatismo al que da lugar la combinación de los mismos.

Audición: Hymnkus (1986)
















James Tenney (1934-2006)
1.- Critical Band 17:14
2.- Harmonium #2 19:44
3.- Koan: Having Never Written A Note For Percussion 10:22
Zeitkratzer
Zeitkratzer Records (zkr0010)

James Tenney (1934-2006) fue una de las figuras musicales estadounidenses más relevantes en cuanto que compositor, director, intérprete, investigador y profesor, todo un aventurero sonoro en cuyas piezas simultaneó electroacústica e instrumentación tradicional, aleatoriedad y sistemas enormemente estructurados. La aportación que a su catálogo discográfico (por fortuna en constante crecimiento y con una decena de referencias de gran valía) hace Zeitkratzer es de absoluta referencia por cuanto que rubrican sendas versiones de Critical Band (1988) y Harmonium #2 (1976) que desbancan a su escasa competencia.

No así es el caso de Koan: Having Never Written A Note For Percussion (1971) donde seguiremos prefiriendo el registro de Matthias Kaul en Hat Art que el presente debido al percusionista Maurice de Martin, más centrado en la ostigación del caudal sonoro que acaba descontrolándose hacia el final que en la exploración en crescendo del tam tam que propone el primero.

De Wikipedia: "Las bandas críticas son rangos de frecuencia dentro de los cuales un tono bloquea la percepción de otro tono. Ocurren porque una onda que estimula la membrana basilar perturba la membrana dentro de una pequeña área más allá del punto de primer contacto, excitando a los nervios de toda el área vecina. Por lo tanto, las frecuencias cercanas a la frecuencia original no tienen mucho efecto sobre la sensación de la fuerza del sonido, incluso si se dobla el volumen del sonido. La sensación de volumen no es afectada de esta manera cuando se suma a la mezcla una frecuencia fuera de la banda crítica". Este concepto científico, definido por Harvey Fletcher en la década de los 40 del pasado siglo, es la premisa de Tenney para elaborar la pieza Critical Band.

En ella los músicos de Zeitratzer operan coloreando casi imperceptiblemente durante los primeros minutos un tono con otros similares dando al final con un sonido convulso, virulentamente radical, transido de abstracto academicismo y de una profundidad muy cara al post-rock. Nuevamente la concepción cuasi guerrillera de estos intérpretes permite erigir la ejecución de una obra que bajo su mirada adquiere sorprendentes perfiles. Es por ello mismo, por su riqueza heterogénea, por lo que resulta muy estimulante acudir tras la audición de esta propuesta a otra protagonizada por el mismo autor, James Tenney, con otros músicos, el también formidable y antagónico por cerebralista Barton Workshop en la referencia del sello Mode (185) Melody, Ergodicity and Indeterminacy.

Si hay un compositor al que le interesara disolver los protagonismos individuales dentro del conjunto musical ese es James Tenney quien en una obra como Harmonium #2, como en toda la serie, demanda a la vez la máxima implicación y el  mayor despojamiento del concepto de solista. Escrita para instrumentación variable supone una de las primeras exploraciones del autor en el campo de los acordes y los intervalos posibles (puros o naturales) en la entonación justa. El armazón teórico también es perceptible en el resultado (algo que no siempre sucede) y que en este caso concreto no es más que un acicate para comprobar cómo desde una concepción altamente intelectualizada del hecho sonoro puede llegarse, cuando por medio hay mensajeros del calibre de Zeikratzer, a resultados notablemente arrebatadores.

Audición: Critical Band (1988)

15 may 2010

Ciclo de Música Contemporánea 2010 (Teatro Central. Sevilla)

El Teatro Central de Sevilla.

Compilo en las siguientes líneas las diferentes críticas que he ido publicando en El Correo de Andalucía durante los pasados meses al respecto del Ciclo de Música Contemporánea del Teatro Central de Sevilla (que tiene su casi exacto reflejo en las respectivas jornadas del Teatro Alhambra de Granada). Hay una notable ausencia: la reflexión sobre el nutrido programa que el Ensemble neoArs presentó el 14 de abril de 2010 con obras de, entre otros, Enrique Busto, Iluminada Pérez Frutos y Francisco Javier Quintero. En él se pudo admirar, además de las excelentes maneras interpretativas de este prometedor conjunto, el magisterio que compositores como José María Sánchez-Verdú y Mauricio Sotelo vienen ejerciendo sobre las nuevas generaciones. Mi relativa vinculación con aquella jornada me hizo optar por no ser yo quien reseñara la ocasión. Por lo demás, y como puede deducirse al hilo de los siguientes textos, los responsables del ciclo Manuel I. Ferrand y Ángel Aparicio parecen haber retomado el timón perdido del encuentro con unas propuestas, las de este año, menos generosas en número, pero más concentradas en la difusión de la nueva música, sin contaminaciones gratuitas del pop, el jazz o las nuevas músicas que nada aportan a un encuentro como este, prácticamente único en sus características del que disfruta la ciudad de Sevilla.

Del piano y otros excesos gimnásticos. Carles Santos. 03/03/2010
Crítica del concierto que Carles Santos ha ofrecido en el Teatro Central de Sevilla inaugurando el Ciclo de Música Contemporánea 

En sentido estricto nunca se había escuchado una manta de repetidos aplausos en la historia del Ciclo de Música Contemporánea del Central. No al menos cuando se ha programado música de vanguardia en lugar de devaneos poperos. Anoche Carles Santos tocó dos propinas y pudo haber caído alguna más. El público, formado por fieles del encuentro, entusiastas del valenciano y universitarios, cayó rendido ante el piano musculoso, virtuoso y lleno de excesos de este grande del teatro y la música.

En No al no Santos reinvidica la vanguardia, al menos su vanguardia, la que él tanto defendió en la década de los 70 como pianista. Su música hoy, pese a todos los ecos de los trabajos de Steve Reich, Michael Nyman o Wim Mertens que quieran buscársele, es poderosamente propia. No ha claudicado ante la posmodernidad, no se ha amilanado. No lo hemos perdido. Sigue vivísimo.

Santos fue trenzando una composición fuertemente repetitiva donde cupieron resonancias del piano minimalista, del piano teatral de la performance, del piano estructural de los años severos de la contemporaneidad. Y durante todas las secuencias él: martilleando una melodía con puños, insistiendo acordes con una pelota sobre las teclas, precipitando fortissimos y pianissimos, poniendo la coda, el Do de pecho final con la mismísima tapa del piano. El premio: Bujaraloz by night, hit de Santos, número 1 de la lista de éxitos de la modernidad española. Un concierto para el recuerdo

Música refrescante. Ensemble Orquesta de Cadaqués. 17/03/2010
Crítica del concierto que el Ensemble Orquesta de Cadaqués ha ofrecido en el Teatro Central con música de Charles, Del Puerto y Maxwell Davies

¿Quien lo diría? Una pieza de la más rabiosa vanguardia como las Ocho canciones para un rey loco (1969) de Peter Maxwell Davies sigue sonando hoy plena de efectividad cuando es servida en una interpretación portentosa, como la que ofreció anoche en el Central el Ensemble Orquesta de Cadaqués, un valioso conjunto clásico que se está revelando como un formidable vehículo para la difusión de la nueva música.
Y si buena parte de su éxito se debió a la interpretación –en todo el sentido de la palabra– del barítono Leigh Melrose –¡cómo se nota su formación en la escuela teatral inglesa!–, que vivió y transmitió el máximo de esta fiera y heterogénea partitura, no es menos razón que Jaime Martín, el director de la formación, se desenvolvió con una naturalidad desarmante en estos difíciles pentagramas. Su gesto conciso y certero se acompañó en todo momento de una respuesta afilada de los estupendos músicos del conjunto, donde sobresalían importantes personalidades como la del pianista Ananda Sukarlan, el percusionista Miquel Bernat y el clarinetista Salvador Salvador, todos ellos especialistas en la ejecución de música contemporánea.

De David del Puerto nos llegó 1/6 Plugged (2008) una original composición para guitarra eléctrica y conjunto en la que el creador intervino, sorpresivamente, como solista. No es una música redonda y sus primeros compases son francamente mejorables, pero el empleo del instrumento como sintetizador y los paréntesis estáticos en los que la guitarra es abordada como generador de un sonido masivo y planeante –en la estela de Glenn Branca– la hacen disfrutable. Unstable surface (2004) de Agustí Charles fue un ejemplo de la escritura escolástica, con climax bien planeado, pero muy lastrada por el pasado.

Esencial Carter. Cuarteto Pacifica. 24/03/2010
Crítica del concierto que el Cuarteto Pacífica ha ofrecido en el Teatro Central con obras de Elliott Carter

Es Elliott Carter (1908) el gran compositor clásico vivo? Posiblemente. No es –no lo ha sido nunca– ni el más vanguardista ni el más conservador y, justo por ello, se ha erigido en una figura seminal en la historia de la música del siglo XX y aun del XXI. Increible, todavía sigue componiendo, baste indicar que su primera y única ópera hasta ahora –What’s next?– la gestó con 99 años.

El nortamericano Cuarteto Pacifica hizo su debut en España con un programa en el que emparejó el Primer (1951) y el Quinto (1995) Cuarteto de Carter. Entre uno y otro por más que medien años la evolución estética ha sido tranquila y casi podría afirmarse que el Primero es mas agitado y arisco que el punzante y extendido Quinto.En un caso u otro ambas son grandes obras cuyo vigor y poder comunicativo es más que suficiente como para concitar la emoción. En ello se empeñaron los cuatro instrumentistas del Pacifica con unas versiones robustas, henchidas de contrastes y con un ejemplar lucimiento de cada voz sin que se resintiera la labor de conjunto que siempre ha de primar.

A pesar del beneplácito del propio Carter hacia estos músicos, el Cuarteto Arditti sigue reinando en este repertorio, revistiendo de mayor modernidad y acidez estos pentagramas. Pero el lujo que supuso tener en Sevilla a esta incipiente formación “made in USA” quedará como un gran acierto en la historia del Ciclo de Música Contemporánea. Al otro lado del Atlántico, Carter puede sentirse orgulloso: cada vez hay más intérpretes que defienden su creación.

Chispazos energéticos. Amores Grup de Percussió. 07/04/2010
Crítica del concierto que el Grupo Amores ha ofrecido en el Teatro Central dentro del Ciclo de música contemporánea con obras de Stockhausen, Xenakis y Zappa

Si hay un instrumento que caracterice mejor que ningún otro la música del siglo XX ese es la percusión. Por eso nunca debería faltar en el Ciclo de música contemporánea del Central ningún año un ensemble consagrado a estos instrumentos. Si en 2009 lo visitaron Los Percusionistas de Estrasburgo con un programa carente de todo interés, este ha sido el valenciano Grupo Amores el encargado de poner la nota percutiva.
No obstante, y aunque la altura interpretativa fue del máximo nivel, las obras elegidas bien podrían haber sido otras. ¿Qué es eso de una versión propia de Okho, de Iannis Xenakis? ¿A qué justificación obedece tocarla con bombos en vez de con los djembes solicitados por el compositor? Se perdió así gran parte de su encanto sonoro por mas que los miembros de Amores la ejecutaron con total convicción, coordinación y con una sencilla pero correcta puesta en escena.

Con Stockhausen se vivieron momentos mágicos. Ojalá Amores pueda presentarnos alguna vez la obra zodiacal Tierkreis en su integridad, y no una selección de tres números. La percusión, junto con las cajas de música, es el ámbito adecuado para el desarrollo de esta pieza que se mueve en el terreno de la ensoñación. 
La versión de los valencianos es, de lejos, una de las más hermosas que ha conocido una partitura que no demanda ni la exageración con la que la abordan algunos grupos ni la concreción severa de otros solistas.

Programar a Frank Zappa no deja de ser una concesión al público joven. La música del rockero, más allá de su aparato rítmico, no tiene interés. La Suite Zappa que ofrecieron -un invento de Amores- funciona bien, tiene chispazos de energía (duelo de marimbas, teclado midi) pero en otros da la sensación de estar asistiendo a un híbrido inconexo que tanto suena a Zappa como a Pink Floyd o Pat Metheny.

Clásicos retadores. Zahir Ensemble. 05/05/2010
Crítica del concierto que Zahir Ensemble ha ofrecido en el Teatro Central con obras de Boulez, Sánchez-Verdú y Antheil.

Desde 1953 hasta 2010, cuenten ustedes los años que han tenido que transcurrir para que El martillo sin dueño, una de las obras centrales de la música del siglo XX, debida a Pierre Boulez, conociese su estreno en Sevilla. Son oportunidades como éstas las que hacen brillar y dan su razón de ser a un Ciclo de Música Contemporánea, el del Teatro Central, que este año está dando unos frutos añorados durante mucho tiempo.
El conjunto sevillano Zahir Ensemble ejecutó una versión de radical concisión, imbuída quizás por la primera e histórica grabación que el propio Boulez realizara para la CBS. Más de medio siglo han pasado por estos pentagramas y en todo este tiempo, su sonido, de un feroz estructuralismo, sigue inmáculo y radical. La mezzo Marie-Annick Beliveau contribuyó a la dicha del éxito pese a un timbre de irregular gusto.

De sesgo estético opuesto, el Ballet Mecánico de George Antheil, escrito en 1924, es una oda al futurismo, también a una modernidad que pasaba por el elogio de la Revolución Industrial, del más difícil todavía. Con ecos presagiadores del ulterior movimiento repetitivo, la partitura, inmensa (con pianos, percusiones, pianolas, hélices de avión, sirenas...), se benefició de una interpretación vertiginosa, con el acento puesto muy específicamente sobre su cariz minimalista, calibrando soberbiamente el plano melódico y el puramente rítmico, y llevando el sonido al máximo paroxismo mientras que en la pantalla era proyectado el filme original del artista plástico Fernand Leger. 

Dos mundos contrapuestos, el de Antheil y el de Boulez, dos aventuras clásicas que permanecen vivas y retadoras. Dos ejemplos sin parangón de la inmensa aventura estética y emocional que depara la música de vanguardia.

Un ADN nuevo. Taller Sonoro. 13/05/2010
Crítica del concierto que Taller Sonoro ha ofrecido en el Teatro Central clausurando el Ciclo de Música Contemporánea con obras de Neuwirth y Romitelli

Punto y final del Ciclo de música contemporánea del Teatro Central. Una obra ambigua, multicromática, erizada, heterogénea, psicodélica y luminosa como el Professor Bad Trip de Fausto Romitelli (1963-2004) resume en sí misma la gozosa experiencia de la música de vanguardia. Ajena a escuelas, distanciada de dogmatismos, el compositor italiano inventó en sus 45 minutos de duración un nuevo ADN de la contemporaneidad, un lenguaje energético y con sutiles ecos del rock que permitió alumbrar esta obra, la que mejor resume el lenguaje romitelliano.

Taller Sonoro, que celebra 10 años de compromismo con la música de hoy, se acercó a ella con un compromiso encomiable. Volvieron a demostrar que sus atriles se nutren de un puñado de excelentes músicos capaces de afrontar un reto como este. Sin embargo, ante una partitura así habría que pedirles un ir más allá de las notas. Su Professor Bad Trip quedó bien dicho, pero precisó de una mayor dosis de sugerencia, de lisérgico derroche de sonido.

A la música le faltó fluidez y densidad, un binomio certero para dar con el punto de vitriólico paisaje urbano que define las notas de Romitelli. Acaso para ello Taller Sonoro debería plantear la posibilidad de invitar a un director profesional que haga algo mas que clarificar compases y entradas, algo válido en según que partituras, pero insuficiente si además de leer se aspira a aportar ese chispazo de personalidad que piden a gritos artefactos sonoros como este Professor.

Comenzó el programa con Fondamenta, irregular partitura de la compositora Olga Neuwirth, un nombre importante del ámbito de la música actual. El tono especulativo y dubitativo de los pentagramas quedó aquí algo desvaído ante una ejecución nuevamente plausible pero falta de ese ambiente quedo y entrecortado de su música.

6 may 2010

Chorro de luz. Descarga los programas (VIII)

Con frecuencia irán apareciendo en la web enlaces para descargar las ediciones del programa dedicado a la música de vanguardia Chorro de luz, que cada lunes a las 17.00h (y viernes en su repetición a las 15.30h) se emite en directo en Radiópolis (98.4 FM en Sevilla) y también en Internet.


Chorro de luz 22 (Monográfico Peter Adriaansz) (220210)  
Nu descendant un Escalier for reeds, trombone, percussion, guitar & piano  Wave 3 for amplified EBOW piano & sinetones
Wave 13 for variable ensemble of treble instruments, sinetones & waves  
Wave 7 for amplified, variable ensemble & live delay
Wave 11 for variable ensemble of treble instruments, sinetones &  waves
Enlace para descarga: http://www.megaupload.com/?d=RWNU6VCS  

Chorro de luz 23 (010310)
Entrevista a Juan García Rodríguez, director de Zahir Ensemble
J. M. Sánchez-Verdú: Ed e subito sera (Giorno Doppo Giorno)
J. M. Sánchez-Verdú: Kitab 3
A. Schoenberg: Suite Op.29 (II Movimiento)
C. Santos: Bujaraloz by night
Enlace para descarga: http://www.megaupload.com/?d=412R7TP9  

Chorro de luz 24 (150310)
Entrevista al compositor Juan Cruz Guevara  
Niké para percusión  
Exempeda para acordeón  
Elohim para orquesta
Enlace para descarga: http://www.megaupload.com/?d=8FWJ8YYN

18 abr 2010

Chorro de luz. Descarga los programas (VII)

Con frecuencia irán apareciendo en la web enlaces para descargar las ediciones del programa dedicado a la música de vanguardia Chorro de luz, que cada lunes a las 17.00h (y viernes en su repetición a las 15.30h) se emite en directo en Radiópolis (98.4 FM en Sevilla) y también en Internet.

Chorro de luz 19 (Monográfico Ferrucio Busoni) (010210)
Conversación con el catedrático de Filosofía José Luis López López
F. Busoni: Bagatelas Op. 28 para violín y piano
F. Busoni: Fragmentos de Turandot y Doktor Faust
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Chorro de luz 20 (080210)
Luigi Dallapiccola: Canti di Prigiona (Oración de María Estuardo)
Luigi Dallapiccola: Piccola Musica Notturna
Paolo Perezzani: Primavera dell'anima
Goffredo Petrassi: Séptimo Concierto
Luciano Berio: Thema (Omaggio a Joyce)
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Chorro de luz 21 (Novedades discográficas) (150210)
Roger Reynolds: imAge/piano
Jammes Tenney: Spectrum 8
Beat Furrer: recitativo
Henk Badings: Génesis
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