25 abr. 2012

Luigi Nono, 'A floresta...' Operadhoy 2012. (Teatros del Canal. Madrid, 19/04/12)

Ensayo de A floresta. Foto: Operadhoy

En un contexto socioeconómico en el que parece prácticamente imposible plantear retos culturales de auténtico calado Musicadhoy Operadhoy ha vuelto a hacer realidad el objetivo de ir más allá de lo convencional planteando la recuperación de una de las obras maestras de Luigi Nono acaso algo eclipsada por títulos mayores del veneciano. A floresta é jovem y cheja de vida (La selva es joven y está llena de vida) es una ópera o acción escénica si acuñamos el término con el que posteriormente el músico se referirá a sus últimas propuestas de teatro musical que configura una de las obras más sólidas de su segunda etapa. 

Virulentamente contestataria, agresiva y vociferante, con una presencia protagónica de las cintas, A floresta es también, lo que puede ir en su contra, una composición claramente datada. La ideó Nono en 1966 y durante su audición ningún oyente atento puede dudar de que estamos ante una partitura de cuando ciertos vanguardistas creyeron firmemente en la capacidad redentora a la par que agitadora de sus trabajos. Luego llegaría el abrazo de la filosofía en demérito de la política, la constatación de la utopía y con todo ello los silencios de, sin dejar Nono, Prometeo o Hay que caminar, soñando Pero esa es otra historia.

El desaparecido e histórico Festival Internacional de las Artes 'Sibila' de Sevilla propició en 1997 el estreno de A floresta en España. Fue en el Teatro Central y contó con un elenco formado por percusionistas de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (entre ellos Iñaki Martín y Gilles Midoux) y miembros de la Orquesta Joven de Andalucía. De aquella función sólo guardo el impacto emocional, no la valoración mesurada de lo que supuso en lo puramente interpretativo aquel acontecimiento histórico. Pero consta en las crónicas del concierto el agrado con el que lo aplaudió Nuria Schoenberg Nono, presente en aquella sesión.

Quince años después A floresta ha vuelto a sonar en España. En esta ocasión en el escenario de la Sala Verde de los polivalentes y feúchos Teatros del Canal madrileños. Durante dos sesiones ha constituido la propuesta estrella del ciclo Operadhoy 2012, también la más personal de cuantas presenta, por cuanto que su puesta a punto responde a la iniciativa de Xavier Güell y de su equipo de ahondar en el Universo Nono en el que llevan varios meses inmersos y que tiene un antecedente memorable en su historial (la función de Prometeo en el Teatro Monumental en 2003). 

Decíamos, todo es radical en A floresta. Comenzando por su mismo fondo ideológico Fue dedicada al Vietcong cuando se estaba gestando la catástrofe de Vietnam con su sucesiva guerra, pero quiso también inspirar los movimientos de liberación en África y América Latina. Días antes del estreno, el dramaturgo Rodrigo García, firmante de la puesta en escena, afirmaba al suplemento Babelia de El País que, para él, “La selva es joven... tiene vigencia como universo sonoro; en cambio, su tema, el contenido, lo veo como parte de la historia y no me voy a ocupar en hablar de eso". Acierta el bonaerense en describir la obra en términos de ‘universo sonoro’, porque A floresta es, durante muchos momentos, un espacio (¿in?)habitable en el que Nono nos invita a dejarnos sacudir por el entramado de gritos y discursos alterados electrónicamente  que braman desde los altavoces. El músico volatiliza la semántica consciente quizá de que así sus temas se convierten en eternos. Y, escuchada hoy, A floresta, si se quiere, puede servir como llamada a la reflexión primero, a la rebelión después, ante un orden que se empeña en negar y ahogar a la sociedad a la que asegura servir.

Rodrigo García, por el contrario, no ha debido entenderlo así. Y se empeña durante cerca de cuarenta minutos que parecen el doble, a razón de un prólogo y un epílogo únicamente teatral –la obra musical se inserta en medio a modo de bocadillo- en regurgitar con una incontinente y muy adusta verborrea marca de la casa lo que Nono nos dispara magistralmente después en forma de latigazo sonoro. Nunca llegaremos a entender el predicamento del que goza García en los círculos reflexivos de la modernidad. Apreciamos la crudeza y buen hacer de su equipo actoral, pero su aporte a estos pentagramas nos parece insustancial en lo visual, ingrato en lo concerniente al vestuario, torpe en lo literario y directamente inadmisible en su ya conocido recurso al maltrato animal en sus presentaciones (aquí caracoles y gusanos). De acuerdo que su soflama no atenta contra el corazón espiritual de A floresta, pero lo explicita ineptamente incurriendo en muchos tics del teatro experimental, ese contra el que el propio dramaturgo lleva años disparando... en vano. Porque él mismo forma parte de la caterva de vendedores de humo intelectualizado, cocineros de diseño, poperos con pretensiones, poetas destroyers, teatreros urbanitas y creadores neo en general a los que con tanto ahínco critica.

Si antes ciframos en términos elogiosos la producción propia de este título de Nono auspiciado por Operadhoy lo hicimos en base a sus soberbios resultados musicales. Acallado el engrudo textual del preámbulo, A floresta se desplegó ante un auditorio que vivió la audición entre el pasmo y el desasosiego. Al frente del espacio sonoro y la electrónica, André Richard, estrechísimo colaborador del compositor, realizó una versión concentrada y brutal de todas las esencias que guarda la obra. Mucho más abrasiva que la confeccionada por Gerard Pape en el cedé que alberga la obra en el sello Mode Records, Richard, por contraste con la más musical y musitada Lontananza… que realizó a la par con Irvine Arditti en enero en el contexto de la inauguración de Musicadhoy 2012, hilvanó una colección de estallidos sobrecogedores que parecían ubicar al auditorio en una trinchera de guerra.  
 
En evidente coalición con Richard, el pianista Marino Formenti dirigió al conjunto vocal e instrumental con idéntica premura y agitación en sus aportaciones. Destacaremos los escalofriantes chillidos de la soprano coloratura Jihye Son y los salivales armónicos del clarinete de Carlos Gálvez. El trío actoral que nos aburrió con la Selva de García nos convenció plenamente como recitadores/actores de la Selva de Nono, singularmente Juan Loriente y Núria Lloansi, absolutamente implicados con la fonética escritura del veneciano y poseídos también por el retorcido clima dramático ideado por Richard y Formenti para esta recreación de A floresta. Tras ellos, el cada vez más valioso grupo Neopercusión atizó y rasgueó las planchas de metal sin descuidar nunca su diálogo con el resto del entramado sonoro de esta sensacional y tristemente vigente obra.


16 abr. 2012

Friedrich Cerha, 'Und du...', 'Verzeichnis', 'Für K'





















Friedrich Cerha (1926-)
1.- Und du... 39:13
2.- Verzeichnis 09:23
3.- Für K 17:00

Audición: Für K

Hay discos que, tan pronto se publican adquieren cariz de documento. La música del austriaco Friedrich Cerha (1926) se está beneficiando en los últimos meses de una inesperada atención por parte de sellos de la órbita germana. A los aportes realizados en el pasado por Col Legno, ECM y Wergo hay que sumar la línea de monográficos que viene dedicándole Kairos, entre ellos un esencial doble cedé con la colección de masivos frescos orquestales Spiegel I-VII (1972), enciclopédico trabajo sinfónico que resulta esencial para comprender el devenir de la música de vanguardia centroeuropea.

Ahora, cuando el sello ya anuncia un nuevo disco con dos obras relativamente recientes –el Concierto para percusión (2007-08) e  Impulse (1992-93)- recuperamos una reciente novedad que, sugeríamos líneas atrás, se trata de un álbum que aquilata una creación impensable (por su compromiso, por su aristado ensamblaje de materiales…) en el momento actual, fuertemente datada a la par que radicalmente viva, la vasta composición –casi 40 minutos- Und du… (1963) (Y vosotros…), obra maestra infernalmente densa –apocalíptica puede leerse en algunas reseñas-, propia de un momento estético muy concreto –Escuela de Darmstadt-  y que se alinea con algunas de las primeras y balbuceantes obras en las que el diálogo instrumental con aparataje electrónico cobró una importancia nunca antes imaginada. Píensese que Mixtur, de Karlheinz Stockhausen, es sólo un año posterior y que esta comparte con la referida la técnica de la modulación en anillo.

La guerra nuclear, la vida amordazada entre las paredes de un bunker y la tragedia de Hiroshima son los tres asuntos interconectados que aborda Cerha en Und du… El oyente poco familiarizado con los lenguajes musicales abiertamente experimentalistas podrá censurar que toda la obra evoluciona presa de su abigarrado ensimismamiento. No equivaldría semejante juicio a haber comprendido la creación en toda su magnitud. Del mismo modo en el que gritan las obras políticas de Luigi Nono (A floresta, Al gran sole, Intolleranza 1960…), esta del austriaco utiliza los recursos de la vanguardia para recrear una realidad angustiosa y brutal sobre la que vierte un clarísimo mensaje reivindicativo.

Friedrich Cerha
La audición de una obra como Und du… en concierto se nos antoja hoy prácticamente impensable, por lo que el disco se convierte en soporte de excepción para conocer una partitura que nos llega en la grabación que se hizo con motivo de su estreno a cargo de la ORF Radio-Symphonieorchester Wien dirigida por el propio compositor. Su descarnada sonoridad y el fantasmagórico sonido que transita la obra en determinados instantes eriza el vello en una audición sosegada, tal es el poder de impacto de una pieza que resulta difícil de compartimentar. ¿Arte radiofónico  -fue encargada para ser interpretada y difundida a través de este medio- o arte sonoro? A nosotros nos parece que, en todo caso, está más cerca de los procesos de collage y ensamblaje de materiales tan caros a los universos de Bernd Alois Zimmermann y Luciano Berio aunque con una inequívoca personalidad propia. Sonido orquestal, cintas, pasajes instrumentales cuasi camerísticos, voces habladas y cantadas, Und du… desarrolla una música que, en todo momento, parece al borde de  una explosión que nunca se concreta, tal es su desaforado dramatismo en cuyo calado la transformación de la electrónica tiene mucho que ver.

Sumidos aún en el impacto causado por la audición, todavía el álbum de Kairos reserva momentos de interés. Lo que viene a demostrar -…si acaso quedaran dudas…- que el tercer acto de la ópera Lulu de Alban Berg completado por Cerha ha eclipsado injustamente su quehacer como autor, ensombreciendo su catálogo. De no haber sucedido así, la musicología hoy saludaría creaciones como Spiegel y Und du… con el mismo nivel de valía que se le adjudican a los trabajos de los nombres mayores de la música de la segunda mitad del siglo XX.

Verzeichnis (1969), para 16 voces, -aquí a cargo del ORF Chor en una grabación de mejorable calidad / otra versión, diferente, puede escucharse en YouTube- es una composición basada en la lista nominal de brujas quemadas en la hoguera durante el siglo XVII en Würzburg (Alemania). Y aunque en ella Cerha no vaya mucho más allá de una cierta acumulación de técnicas vocales complejas que sacrifican cualquier indicio emocional, es esta una partitura coral –sobra decirlo, nunca interpretada- que reserva momentos de interés muy superiores al de la gran mayoría de la moderna música coral del orbe nórdico/báltico que goza de una relativa mayor difusión y abrazo de los conjuntos especializados, algo que achacaremos al relajo de un discurso que, antes que mirar hacia adelante, se nos antoja regresivo y claramente neo (cítemos al respecto a los Rautavaara, Törmis, Vasks, Silvestrov, etc…)

Puestos a especular, si el conjunto 'die reihe' no hubiera existido (aún mantiene la actividad), hoy la ciudad de Viena no sería uno de los epicentros de la modernidad musical donde esta se difunde con aparente normalidad pese a la contundencia con la que impregnan su vida cultural los grandes nombres del pasado. Cerha fundó este grupo en 1958 y su intensa actividad en Austria durante más de tres décadas permitió dar a conocer toda la música de la Segunda Escuela de Viena e innumerables estrenos absolutos.

Escultura de Karl Prantl
Grabada y escrita en 1993, la obra que concluye el disco, Für K fue compuesta para el 70 cumpleaños del escultor Karl Prantl. Tratándose de una pieza más cercana en el tiempo, no se acusa en ella por fortuna ningún desgaste del lenguaje.  Estructurada en dos movimientos y escrita para un conjunto que comprende siete instrumentos de viento, piano, tres percusionistas, viola y violonchelo, la obra, que conduce admirablemente a die reihe el propio Cerha, es deudora del lenguaje adquirido durante las décadas de los 60-70. Acaso, eso sí, todo sucede en ella a un ritmo más vertiginoso, como si el músico quisiera iluminar aquí y allá los diversos episodios tímbricos que propone la partitura dentro lo que, nos parece, un trasunto del rotundo trabajo escultórico de Prantl, llevado al pentagrama.