31 dic. 2009

Chorro de luz. Descarga los programas (III)

Con frecuencia irán apareciendo en la web enlaces para descargar las ediciones del programa dedicado a la música de vanguardia Chorro de luz, que cada lunes (y sábado en su repetición) se emite en directo en Radiópolis (98.4 FM en Sevilla) y también en Internet.


Chorro de luz 7 (091109)
Entrevista a César Camarero (Monográfico).
34 maneras de mirar un vaso de agua
Inmersión
Música para inducir al sueño
After image
Instrucciones para dejarse caer al otro lado del vacío (fragmento)
Enlace para descarga: http://www.megaupload.com/?d=MHP2DSVB

Chorro de luz 8 (161109)
Entrevista a B. Llorens (Taller Sonoro) y al compositor Víctor Ibarra.
Víctor Ibarra: Sin título (Cuarteto Arditti)
César Camarero: Trayecto líquido
Elena Mendoza: Díptico (II)
David del Puerto: Meridies
Enlace para descarga: http://www.megaupload.com/?d=QJHMMQFC

Chorro de luz 9 (231109)
Entrevista al compositor Alberto Carretero (Premio de Música del Injuve).
A. Carretero: Glosa (Alberto Rosado, piano)
A. Carretero: Ritus (Taller Sonoro)
A. Carretero: Entre la realidad y el deseo (Grupo Dhamar)
Cristóbal Halffter: Hoy comamos y bebamos (de Don Quijote)
Mauricio Sotelo: De oscura llama (fragmento)
José María Sánchez-Verdú: Gramma (fragmento)
A. Carretero: Jeux (fragmento)
Enlace para descarga: http://www.megaupload.com/?d=T22PCQRU

27 dic. 2009

Kurtágonals

















  


Kurtágonals
1.- Intraga 09:10
2.- Kurtagamelan 14:05
3.- Interrogation 10:10
4.- Lux-abbysum 13:54
5.- Dronezone 07:28
6.- Kurtaganja 08:15
7.- Twin PeaX 04:07
8.- Negroga 04:06
László Hortobágyi synthesizers, computers
György Kurtág jr. synthesizers
Miklós Lengyelfi bass, effects
ECM New Series 2097
Distribuye en España: Diverdi

¿Dónde situar un disco como Kurtágonals? Francamente, de tener que ubicarlo en algún lugar concreto en una tienda de discos, a buen seguro, nadie acabaría por encontrarlo. Resulta demasiado convencional para catalogarlo como música electroacústica, excesivamente avanzado para poder abordarlo desde el prisma de la electrónica nostálgica, algo más agitado de lo que se espera de una producción ambient y bastante tonal como para adjudicarle el calificativo de experimental. Desde luego que es música contemporánea (en el sentido más estrictamente temporal del término) y, entrando en subjetividades, uno de los trabajos más originales desde este 2009 que se acaba.

Si hace unas semanas reseñábamos aquí By the throat de Ben Frost, al que, con prudencia y sin alharacas, calificábamos de disco “a contramano y original”, Kurtágonals habría que ubicarlo en esa misma senda de ediciones que tienden puentes entre el fascinante hermetismo de la vanguardia y la posmodernidad del siglo XXI. Cabe preguntarse a estas alturas quien está detrás de un cedé editado, nada menos, por ECM (una casa de capital interés en el mercado del jazz y de estimable empeño en el ámbito de la música avanzada).


Hortogonals (Ferenc Haász, László Hortóbágyi,
György Kurtág jr., Miklos Lengyelfi)

Firman esta música los sintetistas László Hortobágyi y György Kurtág jr, encargándose del bajo y de los ‘efectos’, Miklós Lengyelfi, y Ferenc Haász como asistente. Todos ellos agrupados bajo conjunto con el nombre artístico de Hortogonals. Como muchos habrán podido alertar a raíz del título de la creación, la sombra del gran compositor húngaro György Kurtag planea a varios niveles. Por un lado los ocho temas del álbum se alimentan de composiciones suyas, enmascarando conveniemente cualquier posibilidad identificativa y entroncando así con cierta tradición apropiacionista del avantgarde. Y por otro, uno de sus impulsores es György Kurtag jr, a la sazón hijo del autor de piezas tan sobresalientes como Steele y Grabstein für Stephan. Su nombre ya captó la atención con la inclusión en el doble cd Kurtag 80 (BMC) de su híbrido Zwiegespräche, para cuarteto de cuerdas y sintetizador, una composición, ésta sí de vocación más especulativa, que estando fuertemente influenciada por la música de su padre, tendía oportunos puentes hacia otras zonas por mor del empleo de una electrónica orientada a suavizar las aristas.Hay mucho de cultura cibernética y futurista encerrada en algunos de los pasajes de un cedé que, parcialmente, podría haber firmado Klaus Schulze o William Basinski.

Sorprendentemente Hortogonals (nombre del 'grupo') no se conforma con la exposición y reiteración de una serie de hallazgos sonoros y explora el material llevándolo al límite, desgastándolo a base de loops, bucles, clicks, samplers con sonido ambiente, trompas tibetanas y gamelanes. Conviene conocer el trabajo de la, ignota por estas tierras, Gáyan Uttejak Orchestra, formación en la que milita Hortobagyi y cuya interesante música oscila entre el industrial y el tribalismo electrónico (en la senda étnica de un Steve Roach). Muchas de esas otras influencias son percibibles en Kurtágonals, pero aquí, gracias a la intervención de los otros miembros, la paleta sonora es más calmada, no se dirige tan inmediatamente a los sentidos, demanda una escucha pausada y atenta, la misma que pide cualquier creación de, por poner dos ejemplos, ilustres referentes de Kurtag jr. como, además de su propio padre, Bernard Parmegiani y Michel Chion.

En temas como Kurtagamelan, donde se exhibe una directa melodía punteada por ecos de un gamelán sintetizado y coros fantasmales, en viajes lisérgicos como Dronezone, en el que se juega con la idea de continuo musical a través de una célula motívica que respira por sí misma, en el ritmo technoide de buena cuna que se disfruta en Lux-abbysum y en el juego cinéfago sonoro que es el corte Twin PeaX hay no pocas pistas para perderse en un trabajo desprejuiciado y que, rteando todos sus coqueteos con la cultura de masas, se disfruta con enorme pasión.

Audición: Kurtagamelan (Kurtágonals)

18 dic. 2009

César Camarero, 'Obras de cámara y música para danza'



















César Camarero  (1962-)
1.- Inmersión 3:01
2.- Pulsión 11:24
3.- Música para inducir al sueño 03:12
4.- Nostalgia de un paisaje futuro 07:51
5-13.- Instrucciones para dejarse caer al otro lado del vacío 33:52
Solistas del Plural Ensemble. Academia de Música Contemporánea de la Joven Orquesta Nacional de España. Compañía Nacional de Danza 2. Fabián Panisello, dirección. Chevy Muraday, coreografía.
Verso CD+DVD (VRS2081)
Distribuye en España: Diverdi

La música contemporánea española vive un momento de eclosión discográfica sin parangón en su historia. Novedades continuas en sellos como Verso, Neos y Kairos, además de la valiente apuesta del recién nacido Anemos cuyas futuras ediciones se esperan con enorme expectación. Faltaría eso sí una mayor atención a cierta generación intermedia cuya música sigue sin ser atendida (pienso aquí en el flagrante caso de Ramón Barce) y una revisión mucho más profunda de las importantes primeras obras de compositores como Luis de Pablo y Cristóbal Halffter, de quienes en mayor o menor medida nos llegan novedades pero nunca recuperaciones de sus catálogos. A éste respecto la sola idea de bucear en los archivos de RTVE se antoja absolutamente fascinante por todos los testimonios sonoros que allí se conservan.

En fin, en medio de este innegable panorama de bonanza celebramos ahora un nuevo registro consagrado al compositor madrileño, radicado en Sevilla, César Camarero (1962). Reciente está el soberbio trabajo realizado por Taller Sonoro con piezas de este compositor en 32 maneras de mirar un vaso de agua (Anemos C33003), la integral de los Tríos a cargo del Trío Arbós (Fundación Autor) y, algo más atrás en el tiempo, en Verso (Ref: 2016) un primer acercamiento a su música de cámara a cargo del Plural Ensemble.

De nuevo es el sello Verso el encargado de publicar, en óptimas condiciones, un nuevo cedé dedicado a su obra, títulado genéricamente, Obras de cámara y música para danza. Se trata de una doble edición (CD y DVD) que recoge cuatro piezas de cámara (Inmersión, Pulsión, Música para inducir al sueño y Nostalgia de un paisaje futuro) y la que es, hasta la fecha, la creación más ambiciosa de su autor, la partitura para ensemble Instrucciones para dejarse caer al otro lado del vacío, que puede disfrutarse en la versión de audio y también en la grabación videográfica de la obra de danza nacida a la par que la música, firmada por el coreógrafo Chevy Muraday, y que contó con la Compañía Nacional de Danza 2.


César Camarero. Foto: G. Barrera.

La música de César Camarero deja mella en el auditor sin horadar un repentino hoyo, opera despacio, pero al final, siempre acaba provocando una indefinible emoción. Esta falta de palabras (seguro sólo achacable a quien esto firma) es motivada, probablemente, por la naturalidad y aparente sencillez con la que evolucionan unas piezas repletas de gestos mínimos, de destellos geniales y contrastes desarmantes. Es conocido el poco interés que al compositor le despierta hablar en términos estéticos sobre su trabajo, un considerable catálogo de piezas no inmediatamente accesibles en una escucha desprevenida pero que esconden algunos de los pasajes más novedosos y personales de la música española de hoy.

Es en su retórica de la brevedad (híbrida entre el laconismo de Webern y la desnudez de Feldman) donde situaríamos piezas puntuales como Inmersión (2008) y Música para inducir al sueño (2005), dos partituras nacidas como regalos a sus intérpretes dedicatarios. En la primera, la violista Ana María Alonso desgrana una suerte de pequeño lamento cuya suavidad por momentos nos hacen pensar en un ejercició de concisión con ecos del Prologue de Les espaces acoustiques Gerard Grisey y, otra vez, el Morton Feldman que da alas a la viola en la sección final de The Rothko Chapel. Y en la segunda, el pianista Alberto Rosado evoca un atisbo de canción de cuna que alberga, en sus poco más de tres minutos, muchos de los resortes de la poética de Camarero.

El trío Pulsión (2007) se torna demasiado severo en la primera sección, que luego da paso a capítulos en los que la tensión y el relajo se vuelven antagonistas en un clima que debería se apagado con una mayor premura, resultando una partitura aquejada de una cierta discursividad. Mucho más enriquecedor, desde el punto de vista de la escucha, es el trío Nostalgia de un paisaje futuro (2004) para clarinete, violonchelo y piano con un pianista con dos manipuladores de armónicos.

Le costó a Camarero dar luz pública a una obra cuya demanda instrumental no fue resuelta hasta que los músicos del ensemble Taller Sonoro le instigaron a que su ejecución era posible. En la comparación entre la registrada por este grupo (en el disco Anemos) y la que ahora nos ofrece el Plural Ensemble sale ganando la primera. En ambas la claridad expositiva es ejemplar, pero el conjunto sevillano (que gana a la presente en casi un minuto de duración) barniza con una mayor morbidez sonora el juego de la resonancia, resultando una ejecución mucho más difusa y a la par enigmática que la más técnica y desnuda del Plural.

La obra central del disco es Instrucciones para dejarse caer al otro lado del vacío (de la que existe una reducción de 15 minutos aproximados, Al otro lado del vacío). La partitura original, que supera la media hora, es un proyecto de creación conjunta (música/danza) que se estrenó en el Festival de Alicante de 2006 y cuyo éxito originó que ambos creadores (Camarero y el citado Muraday) fueran merecedores meses después de los respectivos Premios Nacionales de Música y Danza.

No está en mi mano la capacidad de juzgar el trabajo escénico, que considero de una estimable funcionalidad, con momentos de gran belleza plástica (el final de los bailarines agrupados en el columpio, sus movimientos conjuntos asemejándose a bandadas de pájaros...) y, lo más importante, con una brillante adecuación a la partitura. Mucho más interés despierta la escucha aislada de este extenso y sui generis concierto de cámara en el que parece atisbarse cierto leitmotiv que da estructura ¿narrativa? a la creación.

Desde luego detrás del sugerente título, y como era de esperar, no aguarda ninguna otra receta. Estas Instrucciones para dejarse caer al otro lado del vacío no revelan argumento clásico alguno. En ella, los habituales remansos de tranquilidad a los que se precipita de una forma natural la música de Camarero son interrumpidos por capítulos de una impactante incisividad instrumental. La versión que recoge Verso, interpretada por los mismos músicos que la estrenaron, la esforzada Academia de Música Contemporánea de la JONDE, da un buen reflejo de la obra aunque no se puede pasar por alto la necesidad de una mayor viveza. Resulta imposible no admitir que estos pentagramas en atriles de grupos mayores (Klangforum, Musikfabrik, Ensemble Modern...) podrían descubrirnos perfiles y detalles inéditos.
 
La magia de estos pentagramas vuelve a residir en la sorprendente capacidad de engarzar un material, en apariencia desnudo y natural (no hay ningún interés en la obra del autor por la fisicidad del sonido, mucho menos por la transgresión o la experimentación directa) que es capaz de sugerirnos tantas posibilidades nuevas. De alguna forma César Camarero puede ser considerado el compositor menos virulento e indagativo de la moderna música española. No sacude el árbol, no vierte explosivas pócimas sobre las raíces, no agrede sensibilidades, pareciera casi querer pasar de puntillas. Y he ahí su misterio, cómo a estas alturas, su redefinición musical, su reflexivo y sensible phatos (al que, ojo, no es fácil acceder) y sus calmados silencios pueden causarnos tanta perplejidad, tanta emoción.
 
Audición: Nostalgia de un paisaje futuro. Solistas del Plural Ensemble.

9 dic. 2009

Karlheinz Stockhausen, 'Paradies'





















Karlheinz Stockhausen (1928-2007)
1-25.- Paradies. Electronic music for practising and performances (18'02'')
26.- Paradies for flute and electronic music. 21 Hour of KlangSound (19'07'')
Kathinka Pasveer, flauta
Stockhausen Verlag 99

La Fundación Stockhausen prosigue dando a conocer las últimas obras que el maestro dejó escritas poco tiempo antes de su fallecimiento, del que se acaban de cumplir dos años. Los planes de la Stockhausen-Verlag pasan por editar todo el material nuevo restante referente al ciclo relacionado con las horas del día Klang y, más adelante, actualizar con nuevas versiones piezas importantes de su catálogo como Mixtur (de la que se hizo una revisión en 2003 y se estrenó en Salzburgo) y Mantra.

La lástima es que, por ahora, el criterio que la organización que vela por la difusión de la obra del más grande genio musical del siglo XX, es altamente discutible. Nuevamente nos encontramos con un disco, Paradies (2007), 21 hora de Klang (Paradies, 21 stunde aus Klang), de 19 minutos de duración cuyo precio en la web de la Stockhausen Society (la vía (paypal) de acceso más cómoda a estas grabaciones) asciende a 25,40 libras. El resto del cedé se completa con la música electrónica aislada (music minus one) con destino a la práctica de instrumentistas, algo que puede ser muy útil para los músicos, pero que poco aporta al melómano.

Hecha esta importante salvedad, que nos veremos obligados a realizar (imaginamos) ante cada nuevo aporte a la colección (el ciclo Klang maneja, por norma general, duraciones breves), hay que volver a insistir en el importante cambio estético que suponen estas piezas con respecto a la estética, siempre heterogénea, de Stockhausen. Sin llegar al recio academicismo del trío de cuerdas HoffnungEsperanza- (9ª hora), alejada del hermetismo experimentalista de Natürliche dauernDuraciones naturales- (3ª hora) y sin la misma intensidad de la sobresaliente obra electroacústica Cosmic Pulses (13ª hora), por citar algunas piezas del ciclo, Paradies –última hora escrita por el compositor- entronca con sus inmediatas predecesoras Edentia (20ª hora) para saxofón soprano y electrónica, Urantia (19ª hora) para soprano y electrónica y así sucesivamente: Jerusem (18ª hora), Nebadon (17ª hora), Uversa (16º hora) y Orvoton (14ª hora). En todas ellas las diferentes capas (layers) o “regiones cósmicas” de sonido que integran Cosmic Pulses son engarzadas en bucle y sirven como colchón sonoro sobre el que actúa el instrumento solista.

En Paradies, para flauta y electrónica, son las capas 3, 2 y 1 (todas ellas pueden escucharse aisladamente en la grabación de Cosmic Pulses) las escogidas por el músico de Mödrath. Sobre ellas (un tintineo agudo continuo que crece y decrece cuyo efecto estereofónico es soberbio) se inserta una partitura para flauta solista de enorme complejidad en el plano virtuosístico que es resuelta ejemplarmente por Kathinka Pasveer –dedicataria de la partitura- y una de las intérpretes más cercanas al compositor cuya dedicación a su obra ha sido plena. No en vano es además la persona que dirige la Fundación Stockhausen junto con la última mujer de éste, la clarinetista Suzanne Stephens.


Kathinka Pasveer & Stockhausen (julio'07)

Desde el ciclo operístico Licht sorprende comprobar cómo la escritura instrumental de Stockhausen se ha ido alejando paulatinamente del tono indagativo y, en buena medida, agresivo, de gran parte de los compositores de vanguardia de la segunda mitad del siglo XX y aún del siglo XXI. En una entrevista con el  diario digital Mundoclásico (19/03/2008) la propia Kathinka Pasveer confesó lo siguiente: “La verdad es que toqué mucha música moderna antes de conocer a Stockhausen, pero la mayor parte del tiempo tenía la sensación de que la música estaba ‘en contra’ del intérprete o de la propia flauta. Como Stockhausen probaba con anterioridad todo lo que escribía, y lo corregía de acuerdo con mis sugerencias, su música está perfectamente escrita para lo que es la flauta y en ella todo es posible”. (...) “Desde hace 25 años sólo toco música del propio Stockhausen. Como tengo tantísimas horas de música que debo tocar de memoria, ¡todas las obras de Stockhausen!, no he querido interpretar ya otras músicas nunca más”. (...) “Debo decir que no me gusta ningún otro compositor”.

Las sorprendentes y plausibles afirmaciones de la intérprete respaldan la idea de que, en efecto, buena parte de la creación del genial artista alemán deberían salir, con relativa facilidad, de la cuna del avantgarde para conquistar públicos más amplios. Al fin y al cabo su concepto de la belleza está estrechamente ligado al ideal goethiano del término, algo que no puede decirse (por fortuna para los aficionados al poliédrico mural de la música de nuestro tiempo) de muchas de las obras de otros autores escritas en época reciente.

Retomando Paradies, cuya audición en primicia en la Red se dispone unas líneas más abajo, ésta posee también, además del inmenso cuidado puesto en la espacialización del sonido, un recitado seco, parco en literatura, críptico y de una formalidad aplastante similar al que tenor y soprano interpretan en HimmelfhartAscensión- (1ª hora).

Así reza el texto en una posible traducción literal al castellano (el original es en alemán): “Paraíso/ para flauta/ y música electrónica/, 21 hora de Klang/, tres regiones de Cosmic Pulses recién mezcladas/ en Paraíso los 24 loops (ciclos)/ de Cosmic Pulses/ 24 líneas de notas para la flauta/ de 1 a 24 rotaciones/ de la fila original/ fuente de todas las melodías / cada línea, una diferente nota baja/ fragmentos de los grupos – los saltos/ en todo el espacio/ las dinámicas de ajuste/ articulación libre/ legato o staccato/ pausas ad libitum/ tiempo flexible/ una por cada línea/ para la fantasía/ y el juego/ y la alegría/ para la magia/ del DIOS eterno".

La propia Kathinka Pasveer se encarga de la acentuación del recitado, inserto en la cinta electrónica, y cuyas palabras son expuestas sin excesiva carga dramatúrgica, sólo alargando algunas sílabas o subrayando con intensidad determinados vocablos. Paradies respondió a un encargo de la Radio del Norte de Alemania (Norddeutsche Rundfunk) en Hamburgo. El estreno tuvo lugar el 24 de agosto de 2009 durante el Festival de Música de Schleswig-Holstein.

Audición: Paradies (21ª hora de Klang). Comienza a los siete segundos.

1 dic. 2009

Ben Frost, 'By the throat'


Ben Frost (1980-)
1-11.- By the throat (2009) 46'
Bedroom Community
Distribuye en España: Rotor

Resulta curioso comprobar cómo un disco a contramano, electroacústico y de clara vocación experimental como By the throat recibe una atención tan apreciable como la que está mereciendo. Mientras que de publicaciones comentadas aquí pertenecientes a estimables compositores como Lei Liang o Thomas Hummel poco más puede leerse (en español) en toda la red, el nuevo trabajo de Ben Frost acumula entradas en blogs, reseñas en revistas y es motivo de charla en foros de música. ¿La razón? Su autor proviene del ámbito del pop o… más concretamente, del “pop independiente” o del “post-rock” o de la “electrónica alternativa” o del “ambient” o qué se yo.

Desde luego proviene de un lugar alejado de la Academía (así, con mayúsculas), nada tiene que ver con sellos de música contemporánea, ni con festivales especializados. Y en fin, aquí está. Cualquier aficionado a la buena música contemporánea debería dejarse tentar por este interesante escarceo electrónico que tanto regocijo produce en los oídos de quienes creen que Frost es poco menos que un iluminado y un pionero en un camino (¡lleno de atascos a estas alturas!) y no sabrían juntar las letras de auténticos gigantes como Francis Dhomont, Eduardo Polonio, Lionel Marchetti, Bernard Parmegiani o Francisco López.

Sin embargo, si By the throat sube a primer a primer plano no lo hace para justificar una cruzada argumental contra el (en términos maximalistas) global lodazal que es el mundo del pop, antes al contrario, el nuevo disco de Ben Frost –ya lo hemos apuntado- debería sortear el bar para alcanzar un escenario verdaderamente serio. Merece la pena adentrarse en esta suerte de banda sonora crepitante atravesada por aullidos de lobos y una muy plástica narratividad poco habitual en este tipo de propuestas. Tras disfrutar en el cine con esa brillante sorpresa que es la cinta de horror Paranormal Activity (Oren Pelli) acompañar el recuerdo de unos fotogramas carentes prácticamente de música con la elaborada por Frost puede suponer un inquietante, angustiante epílogo.

Ben Frost publicó en 2006 un irrelevante disco, Theory of machines, que lo situó en el punto más alto de despojamiento lineal al que los poperos impenitentes (los mismos que celebraron hace un tiempo al plomizo Burial como santo y seña de la modernidad) pueden llegar. Desde luego, si hasta ahora este joven músico australiano residente en Islandia, se había caracterizado por proponer reclamos artísticos un tanto a contracorriente desde el punto de vista de su escudería, con By the throat ha logrado crear una obra importante, cuyo envejecimiento puede o no serle dañino (es el reto de toda novedad absoluta) pero que, hoy por hoy, sugiere una escucha poética y hermosamente incómoda.



No es By the throat una obra maestra y probablemente, con las armas de la teoría, tampoco soporte comparación con sobresalientes indagadores de aquí y ahora como Erik M o Wolfgang Mitterer. Pero hay en esta historia un poder evocador que pocas veces se logra desde los primeros segundos. Suerte de paisaje sonoro post-apocalíptico, los onces cortes del disco se acumulan generando una escalada de tensa escucha, proponiendo un angosto y empinado camino de entrada a un cuento de terror donde todo funciona con la precisión de un score reglado. Hay quienes han descrito la obra en términos descriptivos como la "belleza del infierno", otros ven una posible banda sonora inscrita en el universo de un cineasta como David Lynch y los más parecen entender el continuo sonoro como un nada complaciente dibujo de un desolado y nevado paisaje islandés.

Asomarse a By the throat (no con fruición, intercalando otras escuchas para no descubrir tan pronto las trampas argumentales de la función) es hacerlo a un oscuro y, por instantes, caótico remix de evocaciones electroacústicas. Hay en los materiales que tan ejemplarmente ha dispuesto Ben Frost ecos del ruidismo (Merzbow, Whitehouse), electroacústica de libro (con reminiscencias de la actual escuela canadiense) y cierta new age islandesa de nuevo cuño y buen gusto. Aquí, en esta última casilla, es donde hay que situar dos excelentes hallazgos como son el grupo femenino Amiina y la violonchelista y compositora Hildur Guðnadóttir, dos propuestas menores en ambición pero de incontestable belleza. No por nada la banda Amiina participa añadiendo colchón acústico en algunos fragmentos del disco (como Leo needs a new pair of shoes). Junto a ellas colaboradores de desigual interés por separado como Kanding Ray y Nico Muhly.

A pesar de que Ben Frost no ha sido capaz de escapar en ciertos momentos de pequeñas concesiones al relajo auditivo cuasi melódico (Híbakúsja) hay en toda la audición, más allá de algunos instantes menores, un pulso cortante y un guión tan estrictamente preparado que la narración, plagada de estremecedores aullidos (The Carphatians) y distorsiones que calan en nuestros tímpanos (Killshot), viaja de principio a final cerrando una dramaturgia agresiva y, en ocasiones, deslumbrante.

Audición: Killshot (By the throat)