11 feb. 2010

Manuel Hidalgo, 'Hacia', 'Streichquartett Nr.2', 'Einfache Musik'...




















Manuel Hidalgo (1956-)
1.- Beethoven/Hidalgo: Große Fugue op.133 for orchestra (1825/1992) 15:03
2.- Streichquartett Nr.2 (1993-94) 11:42
3.- Hacia -string quartet nr.1- (1980)
4.- Einfache Musik for string orchestra (1989) 12:13
5.- Beethoven/Hidalgo: Sechs Bagatellen op.126 for string orchestra (1826-2009) 20:04
WDR Sinfonieorchester Köln. Lothar Zagrosek, director.
Ensemble Resonanz. Judita Haeberlin, violín y dirección.
Kairos (0012982)
Distribuye en España: Diverdi

La música de Manuel Hidalgo (Antequera, Málaga, 1956) siempre aguarda en la sombra. Por alguna razón que desconozco su obra jamás ha centrado la atención de ningún festival, no ha protagonizado estrenos de relevancia en su país de origen, por descontado no ha sido profeta en su tierra y, sin embargo, nunca ha cesado de componer. Radicado en la ciudad alemana de Sttutgart, visto primero como un epígono de Helmut Lachenmann (cuya influencia ha logrado superar en pos de una voz propia) y luego como un heredero de cierta modernidad tranquila y abstracta en la que caben ecos de la vanguardia germánica y de la tradición clásica, Hidalgo es el protagonista de un reciente disco monográfico en Kairos.

La huella discográfica del músico andaluz es, como su música, prácticamente inasequible. No por la dificultad que ésta entrañe si no por lo escaso de su presencia en el soporte del cedé, un medio éste del que el propio Hidalgo abominaba hace unos años (tal vez halla modificado su parecer en este punto). En el recuerdo queda un antiguo registro de 1995 publicado por el sello RTVE Música y editado conjuntamente con un temprano ejemplar de la revista cultural Sibila dedicado a su música y a la de José Luis de Delás. De Hidalgo se presentaban dos piezas: Física (1991) y Romance de Le Chatelier (1996). Al no haber podido todavía acceder a aquel codiciado registro quede aquí simplemente la exposición de su existencia.

Años después, en 2001, el sello Almaviva (dependiente del Centro de Documentación Musical de Andalucía) presentó el doble álbum Compositores andaluces actuales en el Festival de Granada. Allí, entre piezas de Manuel Castillo, José García Román, Juan Alfonso García y Francisco Guerrero, se recogía la grabación del estreno de Música sobre un poema de Ignacio Llamas (1996), cuya primera audición tuvo lugar el 29 de junio de aquel año con el concurso de la ORF Symphonieorchester de Viena, la mezzosoprano Jard van Nes y la dirección de Arturo Tamayo. A pesar de la deficiente toma de sonido se aprecia en esta composición un aliento de gran poder evocador en donde el poema resulta ser únicamente un estímulo para el autor, ya que no dota de texto inteligible a los cantantes y envuelve toda la obra con un manto de serena melancolía regada de silencios, inquietantes pizzicatos -marca de su pluma- y con una querencia cuasi feldmaniana (pensemos en Neither) cuando la voz adquiere relevancia.

Posteriormente el sobrevalorado sello Winter & Winter presentó en 2005 el primer disco monográfico Manuel Hidalgo, cedé de impresentable duración, 41 minutos. En él el acordeonista Teodoro Anzellotti, la WDR Sinfonieorchester Köln y el director Peter Rundel despachan dos importantes obras concertantes: Nuut (1992) y Gran Nada (1996-97) junto con una orquestación para los citados intérpretes, titulada Introduktion und fuge (2004) sobre el último movimiento de la Sonata para piano Op. 106 de Beethoven. Carente de cualquier nota explicativa el registro se disfruta por las dos hermosas partituras para acordeón que presenta. En ellas la gramática del compositor muestra un evidente desapego hacia el gesto rugoso y provocador de Lachenmann y se acerca, por momentos, a una personal consonancia sin parangón en la moderna música española. El empleo de los tuttis, la sucesión de climax y anticlimax que se encandenan en el discurrir de estas creaciones y la insistencia en sonoridades de impronta electroacústica en el acordeón aconsejan y justifican la adquisición de un disco que pasó excesivamente desapercibido incluso en el marco de la música contemporánea.

Aporta ahora el sello austriaco Kairos un peldaño más para la correcta apreciación de la música atípica del español, plenamente germanizado, Manuel Hidalgo, autor de pentagramas con títulos tan a contramano como Harto, Vomitivo y Seguiriyas de Sttutgart. Cinco piezas de desigual interés se recogen en la nueva grabación, que continúa sin ser el esperado registro definitivo que recapitule en varias estaciones el catálogo estético del autor. En él se documentan dos piezas que vuelven la mirada sobre Beethoven. En la Große Fugue Op. 133 (1825-1992) Hidalgo interviene en la orquesta subrayando el carácter camerístico de la obra original, disociando timbres, dando pie a desfases de tiempo y recreando páginas solistas. Quizás por la menor envergadura del original, su visión de las Seis Bagatelas Op.126 del de Bonn podría pasar por ser más fiel al espíritu lúdico de unas piezas que, en esta revisión para orquesta de cuerdas (a cargo del Ensemble Resonanz), encuentran acomodo en una nueva puesta en escena donde se potencia cuanto de moderno y burlón hay en el original. A la manera de Dieter Schnebel (el compositor de vanguardia que con más interés se ha acercado al género de la revisión), Hidalgo se entromete en estas partituras sin violentar la concepción original, tan sólo poniendo tal o cual acento donde cree oportuno resaltar algo nuevo.

Queda así en este nuevo disco una media hora escasa de música debida en su integridad al protagonista. El primer cuarteto de cuerdas Hacia (1980) sí que ejemplifica, en su concepción temprana, la adscripción de Hidalgo a la órbita de Lachenmann. "La música es el arte más inaprensible de todos", opina el compositor. Por eso tal vez, y al contrario que su maestro, Hidalgo no está tan seguro de buscar la irritación y opta por una creación desconcertante en la que juega con la altura sonora y en la que nostalgia y experimentación se incardinan en una suerte de composición estructural cuya fluida naturalidad parece querer entrar en conflicto con la premisa de su creación.

"La música de Hidalgo es tan concisa, tan clara, que a muchos aterra" (...) "Música de enrevesada simplicidad, de incómoda comprensibilidad". En estos términos expresa su parecer el también compositor Nikolaus Brass al respecto de la obra del músico de Antequera. Y algo de ello, o bastante cabría decir, hay en una página como el Cuarteto de cuerdas nº2 (1993-94) que Hidalgo dedicara a Helmut Lachenmann. Permitiéndose cierto guiño de intertextualidad con Beethoven (existen cambios tímbricos en la partitura que entroncan con el motivo principal del inicio de la Sinfonía nº5 de Beethoven), este Segundo Cuarteto también coquetea con las ultimísimas posibilidades de la tonalidad y muestra el aprecio de Hidalgo por el empleo de la sonoridad que permiten las cuerdas al aire (resultado de tocarlas sin pisar ningún traste).

En ambas obras cuatro músicos del Ensemble Resonanz se hacen cargo de la ejecución, resultando de ello sendas modélicas versiones a las que sin embargo les falta el punto de empuje y/o personalidad que una agrupación cuartetística estable podría otorgarles. Donde sí que el conjunto de cuerdas hace brillar su interpretación es en la Einfache Musik (1989), donde un Hidalgo más apegado a la tradición reivindica la consonancia en un modo hispano-germánico que engarza, sorprendentemente, con ciertos modos de escritura de compositores del circuito báltico: pienso en Peteris Vasks y Veljo Tormis.
 
Audición: Streichquartett Nr. 2 (Ensemble Resonanz)

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