20 ago. 2009

Enrique X. Macías, 'Itinerario de luz'




















Enrique X. Macías
1.- Itinerario de luz (1995) 19:15
London Sinfonietta. Mark Foster, director. Miguel Azguime, electrónica.
2.- Antistrofas (1993/95) 17:05
Pierre Strauch, violonchelo. Miguel Azguime, electrónica.
3.- Adhuc (1992/93) 16:52
Ensemble TM+. Laurent Cuniot, director.
4.- La lyre du desert 18:09
Música electroacústica
5.- Iubilaeum (1993) 22:15
Maryvonne Le Dizés, violín. Sabine Toutain, viola. Pierre Strauch, violonchelo
6.- La chambre dans l'espace (1992/93)
Multifonía Ensemble Trio
7.- Sonata 25:05
Roberto Bollea, piano

Miso Records (mcd019/020.08)

A pesar de que no se trata de una novedad absoluta, traemos a primera línea el doble disco monográfico que Miso Records publicó hace unos meses dedicado a la figura de Enrique X. Macías (Vigo, 1958-1995). Como suele ser habitual cuando un producto está participado por una institución pública (en este caso la Consellería de Cultura e Deporte de la Xunta de Galicia) el disco padece una nula difusión comercial y su adquisición únicamente es posible a través de la web de la esforzada promotora y editora portuguesa Miso Music, quienes ya poseían en su catálogo otras tres estimables referencias, entre ellas, el necesario álbum orquestal con las obras Duplo y Exequias, también de Macías, ligado a esta institución lusa gracias a su amistad con su responsable, y gran agitador de la actividad musical contemporánea en el país vecino, el compositor Miguel Azguime.

Llega este doble álbum, de modesto diseño y algo escuetas notas (en inglés, portugués y gallego...), bajo el génerico título de Itinerario de luz, pieza camerística con electrónica en vivo que abre el primer cedé y que cuenta con el concurso de la London Sinfonietta bajo la batuta de Mark Foster. Desde luego en ninguna de las obras contenidas aquí Macías llega tan lejos, en lo que a arrojo instrumental se refiere, con respecto a las ya citadas Duplo y Exequias (ambas piezas con aliento personal pese a sus notorias concomitancias con la escritura orquestal de Enmanuel Nunes y el primer Karlheinz Stockhausen). Itinerario de luz (1995), antes que al estructuralismo, se inclina más por esa estilizada tendencia que conjunga tímbrica y espacialización. Resulta obvio señalarla como una obra de cocina francesa, más en la línea de un Tristan Murail o un Hugues Dufourt que en la estricta y clarividente senda bouleziana.

No me parece que Antistrofas (1995) sea la pieza más interesante del malogrado Macías, pero a tenor de su difusión, casi podría llevárseme la contraria. Que ésta sea una partitura para violonchelo y electrónica facilita el orgánico instrumental. Y que además, haya sido el músico del Ensemble Intercontemporain Pierre Strauch el dedicatario de la misma allana el terreno. La obra propone un reiterado y poco atrayente juego de tesis y antítesis coloreado por la electrónica, una obra en la que Macías –como era costumbre en él– emplea también su propio catálogo para actualizar partituras pasadas –aquí Estrofas–.

El momento mayor llega con la audición –preferiblemente a oscuras– de La lyre du Désert (1998), obra electroacústica zigzagueante, puntillista y cavernosa que no dudo en señalar como una de las creaciones más interesantes realizadas en este terreno por un compositor español adscrito a la práctica instrumental. Tal vez, aunque todo es repensable, junto con Cefeidas, de Francisco Guerrero, y We, de Luis de Pablo, La lyre du Désert es una de las páginas más logradas. 18 minutos de inmersión sónica en un caudal electrónico que responde al estímulo que provocó a Macías el conocimiento de la muerte del poeta francés René Char. Los connaiseurs del género paladearán en sus minutos iniciales un ambiente que parece presagiar los modernísimos climas digitales de la escudería Raster Noton. Tal es la capacidad visionaria de Macías en esta obra.


El resto del programa se escora hacia la música acústica. Adhuc (1992/93), a cargo del Ensemble TM+, supone un escalón más escolástico. Aquí si, la sombra del Boulez puntillista y decadente (el de Derivé y Pli selon pli) planea sobre un discurso en el que vibráfono y sintetizador animan una composición que también vuelve sobre los pasos de material anterior del compositor.

El segundo disco se inaugura con Iubilaeum (1993), trío para violín, viola y violonchelo, enérgica obra de trazo abstracto. Verdad es que la sombra de la academia se hace nuevamente presente, pero esto no ha de empeñar una creación solidamente construida y de interés musical. La poesía de Char articula poéticamente La chambre dans l’espace (1992/93), para flauta, viola y guitarra. La combinación instrumental, de gesto casi impresionista, había obligatoriamente de impregnar el vuelo de una música leve, con más gusto por el silencio (elemento alejado de la estética de Macías) y de especial interés en lo que concierne a la escritura para guitarra, alejada de cualquier manido rescoldo étnico.

En el pianista Roberto Bollea (cercano colaborador del músico) recae la tarea de traducir la Sonata (1986/89). Juego de espejos, concentración y expansión del material y proliferación de variaciones son algunas de las prácticas compositivas enjauladas en una desconocida partitura (algo consustancial a la práctica totalidad de su obra) que de haber venido firmada por un autor germano, posiblemente correría mejor suerte.

Sorprende comprobar como el reciente cincuentenario de Enrique X. Macías ha pasado prácticamente desapercibido. Ninguna revista ha mostrado interés en rescatar y/o reivindicar su figura, su música continúa ausente de todo escenario y su nombre, borrado casi de la enciclopedia, va camino de convertirse en el de un autor de culto. Conviene no obstante, demostrada y aplaudida la valía de esta música, mantener una posición serena con respecto al breve catálogo (26 obras) de este creador autodidacta, el más inquieto de los compositores gallegos contemporáneos, azotado por la crítica local conservadora y víctima, no pocas veces, de absurdas pequeñeces políticas. Quien no haya tenido accedo a su música debe saber que no reside aquí el espíritu de ningún revolucionario del siglo XX pero sí que serpentéa por estos pentagramas el reflejo de una personalidad seria, comprometida con el lenguaje de su tiempo y, por encima de todo, con destellos, no fugaces, constantes, de gran músico.

Audición: Itinerario de luz (1995), para orquesta de cámara y electrónica

1 comentario:

Anónimo dijo...

Caro Ismael,

Obrigado pela atenção dada à obra de Enrique X. Macías e ao CD por nós editado.

As sua observações têm a maior pertinência no que à ausência de distribuição deste CD em Espanha e a verdade é que não obstante todos os nossos esforços continuamos sem conseguir comercializar em Espanha os CDs que temos editados de Macías. É pena, pois consideramos que se trata de um autor maior mas mantemos todavia a esperança de que um dia se "acorde" para a sua obra.
Com os melhores cumprimentos,
Miguel Azguime