22 jul. 2013

Morton Feldman, 'Violin and Orchestra'

En la edición de abril de 2013 de la revista Scherzo la violinista alemana Carolin Widmann explicaba que una de las principales dificultades a la hora de abordar la música de Morton Feldman (1926-1987) es su demanda de que, al tocar, el sonido resultante debe ser neutro, sin expresión ni personalidad. Resulta sorprendente que una sugerencia tan austera devenga, tras la constatación en repetidas escuchas, en una experiencia fascinante. La grabación que ECM ahora nos presenta de Violin and Orchestra [de la que pueden escucharse fragmentos y atender, en alemán, una entrevista con la intérprete aquí] es, digámoslo ya, de una belleza subyugante, erigiéndose en una de las grabaciones estelares de la amplia fonografía, felizmente en continua revisión, de la que goza la música del compositor norteamericano.

En la década de los 70 del pasado siglo, Feldman escribió una serie de conciertos solistas a los que otorgó títulos puramente descriptivos, siendo el denominado Flute and Orchestra (1977/78) el que más (relativa) fama ha gozado. Aquel ciclo concluyó en 1979 con la redacción de Violin and Orchestra  [que pudo titularse Why Webern?], uno de los últimos trabajos en los que el músico abordó la escritura para conjunto sinfónico, aunque todavía habría de llegar, en 1985, la postrera Coptic light. Sí es, desde luego, la orquesta más grande que manejó nunca en una partitura el compositor, con una nutrida sección de instrumentos de viento y hasta cuatro percusionistas. Sin embargo, y como era previsible, no erige al solista –en este caso el violín de Widmann- en protagonista virtuoso de la función. Antes al contrario, estamos ante una caudalosa creación en la que el solista asume un papel constante pero discreto. El violín no dialoga con la orquesta, tampoco diríamos que se confronta con ella. Está ahí. Permanece incólume desplegando su sonar como si fuera un atril más con una partitura autónoma, diferente, a la del resto de músicos.

Juega en su favor la duración, 50 minutos, lo que no la hacen una obra habitable, casi instalativa, en la manera en que sí lo son ulteriores piezas como For Philip Guston (1984) o su Cuarteto de cuerdas nº2 (1983). Esta que ahora reseñamos es una obra que propone un mayor juego de tensiones que aquellas, la orquesta parece amenazarnos, la restricción del material tonal es mayor, la riqueza sonora resulta de una inmensidad pasmosa, pero el tejido no es tan etéreo como en otras composiciones. Todos los accidentes que integran la obra los recibimos en la escucha como acechantes, sea una simple escala ascendente del violín –que, por momentos, parece imitar en nuestra imaginación una respiración debilitada, moribunda-, sea un aparente balanceo del discurso musical o un inesperado y tenebroso fortissimo.

Obra llena de minúsculas pero estridentes disonancias incrustadas en un contexto de suspensión tonal, Violin and Orchestra es una pieza mayor del catálogo de Feldman, y su concentración de fuerzas instrumentales la hacen también una de las menos difundidas. Estamos pues ante uno de los conciertos para violín (sic) más sobresalientes del siglo XX, una partitura que nos sitúa como oyentes al borde de un precipicio, prestos a percibir cualquier nuevo giro de un discurso cambiante y que siempre parece ser un reflejo del mismo.

En esta composición-friso debemos admirar, ante todo, la tarea resuelta por Carolin Widmann, ajena a todo virtuosismo, decidida a navegar en medio del colchón sinfónico dejándose arrastrar por la corriente, con muy tibios arrebatos propios. Segura y entregada, la violinista repara en cada esquirla de una partitura que presentará muy pocas veces en concierto, pero de la que lega una grabación referencial. Resulta muy difícil, ante lo difuso de muchas de sus sonoridades, dilucidar sonidos individuales –estamos en las antípodas del puntillismo-, pero la Orquesta Sinfónica de la Radio de Frankfurt acierta con el tono ora lacónico ora tenso de un mar musical cuyas mareas se mueven con pasmosa relajación y gigantesca vida interior. Su director aquí, Emilio Pomarico, conviene ser reivindicado, puede no ser el artista más referenciado entre los intérpretes avantgarde, pero su nombre siempre es señal de excelentes resultados cuando de música avanzada se trata. Este Violin and Orchestra [de la que disponíamos de una valiosa aunque hoy en segundo plano grabación muniquesa con Isabelle Faust / Peter Rundel, audible en YouTube], también por sus sofocantes modulaciones, puede apuntalarse como una sobresaliente recomendación estival, uno de los discos más importantes surgido en el sobrestimado sello ECM.

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